lunes, 27 de mayo de 2013

Con permiso

¡Por fín he logrado ver el monte Fuji! Ya puedo marcharme tranquila de Japón...XD.

Parece una broma pero hasta el viernes pasado, ya fuera por el mal tiempo, por la posición, luz o situación astral, me había sido imposible contemplar este emblemático monte al que los japoneses tratan de señor: 富士山, "fujisan" (en japonés "san" es un sufijo honorífico que denota respeto por el/la/lo nominado; su traducción sería algo cercano a nuestro "señor/señora", pero desconozco si en este caso el "san" es meramente homofónico, ya que el sufijo se suele escribir en kana y no en kanji.)

Yo poniéndome las botas

El feliz hecho se produjo durante el vieje que realicé a "Hakone" (Kanagawa), junto a mis compañeros de la universidad. Ha sido un viaje de lo más didáctico: yukata (kimono de "estar por casa"), onsen (baños japoneses), comida tradicional y karaoke.

Nos alojamos en un ryokan (hotel al estilo japonés) y, claro está,  al estar inmersa dos días en un ambiente totalmente asiático, aprendí muchas curiosidades de mis amigas taiwanesas, chinas, coreanas, etc... (por quinta vez, repito que soy la única occidental...XD).
Así por ejemplo, nada más llegar al hotel, aún a
sabiendas de que, evidentemente, nuestra habitación estaba vacía (y cerrada con llave), me sorprenden tocando a la puerta y pidiendo permiso para entrar.¿Por qué?, porque siempre hay que pedir permiso; a los kami, a los posibles "espíritus" moradores, a la estancia en sí.

Otra curiosidad: así como los occidentales nos señalamos el pecho para referirnos a nosotros mismos , los asiáticos señalan su cara (más concretamente se señalan la nariz).
¿Esta diferencia es arbitraria o producto de la cultura y el distinto valor que ésta le otorga a la individualidad?
Supongo que el tema es digno de debate.

Aparte de esto he aprendido que, a diferencia del japonés, el chino es un idioma rico en improperios y, gracias a mis compañeros, ahora sé blasfemar en chino, taiwanés, tailandés, japonés y árabe.
Ellos por su parte han aprendido a "mentar a la madre" en español con un acento impecable. Daba gusto oírlos, me hacían sentir como en casa....XD.

Como he dicho, un viaje muy didáctico.

¡Escaso pero precioso!



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