martes, 29 de mayo de 2018

Intactos

Cuando me tiembla la mano
siempre pienso en un pequeño animal
que se agitara en sueños.
Ya sea cortando fruta
pasando las páginas de un libro
o acariciando una mejilla.
Mi mano sueña otros gestos o quizás otros caminos
y tú crees que estoy nerviosa
me miras con ojos de cautela
y contienes las aguas salvándome del mundo.

Como si quisiera ser salvada.

De nada sirve explicar
que mi cuerpo anda solo y yo le sigo
y que a veces incluso logra esquivarme en rápida huida de mí.
Que ni yo soy mi mano
ni tú tus ojos
múltiples espacios habitados.

La sangre no es democrática
y mi pensamiento cae en saco roto
igual que mi mano cae de tu mejilla.
La victoria y la derrota
de salir intactos.

Carmen Jubete

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