viernes, 23 de julio de 2021

FUGACES


FUGACES

Cómo es posible que me duelan

los brazos y las piernas

y no de caminar

ni de abrazar.

Tan solo inútil dolor que duele. 


Cuánto aire necesita un cuerpo

que no le llega con lo que entre el bosque

forma la palabra bosque,

con la montaña que rebota verano

y río y tiempo de infancia y de hormiga. 


Como hormigas nos movimos en el mundo

portando semillas de ideas en la cabeza,

queríamos crecer

queríamos crear 

creíamos ser buenos

o al menos mejores. 


No hablo yo que habla la tierra,

hoy tiene una mancha

una flor aplastada

un recuerdo roto

una gigante cicatriz de roca

y una luna que observa callada

lo que se ha ido. 


El cielo proyecta  un horizonte

de pasados remotos,

los vórtices de la felicidad

justamente donde nadie existe

pero somos,


pura energía

pidiendo deseos

a las fugaces
                     vidas
                               que
                                      pasan.


viernes, 19 de marzo de 2021

Última luz

 ÚLTIMA LUZ 


Junto al helado cristal

los seres del atardecer chillan

se revuelven girando en las últimas luces

sienten la muerte del día

como una oportunidad. 

Decidme el secreto. 


Ahora soy yo

el pájaro de la compasión,

mira el cielo

mira su oscura noche

un ala rota o la nada

con cuál se empuña mejor

la mentira de volar

sobre qué espejismo de sueño

planea. 


No sé qué ángel ciego

anda dando puntadas 

a esta frazada remendada de heridas

es todo lo que tengo

para protegerme del invierno,

un invierno feroz. 


Ni siquiera la mañana

que llega siempre

que llegará

la rutina del silencio 

deja un escape a la luz.

Ahora soy

un ser del atardecer,

no cavaré una tumba en el aire

la muerte es una oportunidad. 


Ya la noche 

devora como un animal salvaje

los últimos destellos

de mí,

flotando a la deriva

un cielo vacío.


Carmen Jubete




sábado, 27 de febrero de 2021

Teatro

 "Porque  no sé como se dice eso que no se dice" (David Efe)


TEATRO

Y el exilio es también el silencio.
En realidad podría encadenar
otras voces que no son la mía
hasta el infinito.

Evitar hablar, decir la palabra justa
con su aguda arista
de miedo y asco,
de inmenso vacío.

Es mejor vivir
con la careta de la inocencia
que el antifaz de la pena
o la sonrisa del arlequín.

En cualquier caso el espectáculo
tiene que acabar,
los payasos se lavan la cara
con agua fría y jabón
y después se miran a los ojos
de cristal templado.

Una a una se bajan las luces,
la música cesa
el público regresa
a sus propias comedias,
y el suelo no lo cubre ninguna flor.

Este será el último pase
por favor,
aplaudan antes de salir.

Carmen Jubete



jueves, 12 de noviembre de 2020

La conjura

LA CONJURA 

En esta vida
hay que actuar
como si fuéramos brujas:
crear
de los pensamientos
realidades,
y con las palabras lanzar
maldición o invocación
dependiendo de si es viernes,
de las fases de la luna,
el whatsapp de satanás,
o de según quede algo
de pócima mágica
y hielos
pa' arreglar la noche.

Carmen Jubete 


lunes, 25 de noviembre de 2013

寒い


Viene el frío como un niño de manos diminutas.

(Ana Baliñas)


Llega el frío y es algo que no debería sorprenderme. Año tras año el mismo juego, y sin embargo no puedo acostumbrarme, dejar de correr delante de ese crío como si hubiera posibilidad alguna de escapatoria. Como si finalmente no fuera a llegar, a alzarse sobre las puntas de los pies, y a posar su pequeña palma azul en la indefensa nariz, la mejilla siempre expuesta, el pecho, frágil de nacimientos (no hay error). —Se acabó, tú la llevas, ahora te toca correr a ti. Y oyes su risa alejándose en esta mañana de noviembre.

Camino por la calle, y puesto que las personas se han transformado en abrigos, botas, bufandas y demás monstruos de armario, ya no me siento obligada a humanas etiquetas. Podría cruzar algún: "¡cuidado, lavar en seco!", o un "¡no olvide echarles betún incoloro, amigo!" de forma totalmente legítima. Supone todo un alivio el poder comunicarse de forma útil.

Pese a todo, echo de menos mi carne (alguna más también), y me escondo bajo las sábanas, y me pongo triste de novela histórica, y me vuelvo egoísta de calor propio, y tomo chocolate caliente, así, sin alcohol ni nada. Pequeñas enfermedades de carácter temporal.

Y si tengo suerte, y llueve, o si el parque está helado, o si me quedan pocas horas para entregar un trabajo, hacer un examen, o cualquier otra circunstancia que me impida salir a perder el tiempo, entonces, quizás ENTONCES, pueda escribir algo que merezca la pena.


domingo, 14 de octubre de 2012

¿Por qué?

Ya desde antes de que me fuera de España, la gente que se iba enterando de mis planes, y desde que llegué aquí, la gente nueva que he ido conociendo.Todos, han hecho la pregunta estrella, el interrogante de rigor, la cuestión palpitante:


¿Por qué Japón?


Bien, esta es, a mi parecer, una pregunta nada simple, no apta para ser respondida rápidamente y de cualquier manera en la cola del cajero, en medio de un cruce de peatones, o en el corto trayecto que puede haber entre bar y bar.Es por eso que pido disculpas si alguna vez encajé respuestas como: "Porque me gusta la cultura asiática", "porque el idioma japonés me parece muy interesante" o "porque me gusta mucho el sushi"....

No es que no sean verdades. Son argumentos adaptados para ser emitidos, procesados, y validados en un corto espacio de tiempo. Tu saludas y preguntas, yo saludo y contesto; ambos  nos marchamos conformes y felices de nuestro eficiente intercambio lingüístico. ¿Por qué no deberíamos estarlo? es un acto de habla pleno que incluye significado, estructura y sentido...Pero no es tan simple. Nada es tan simple, siempre hay un "más".  Y ese "más" es la respuesta a los que no se quedaron conformes, ese más es lo siguiente:


     Siempre fui una niña un poco extraña, algo "metía pa' adentro". Me encantaban los libros, eran mi refugio, mi vía de escape de un mundo real que me aburría y en el cual no me sentía cómoda. Los estudios no eran un reto para mí, pero me costaba comprender las complejas reglas del mundo social (aún hoy me cuesta...). Con doce años había acabado con todas la existencias de la sección juvenil de la biblioteca municipal y hacía incursiones en la biblioteca familiar, donde encontré joyas literarias y libros que marcaron el resto de mi vida. También topé con algún libro, con el cual, impresionada, fui perdiendo la inocencia que aún conservaba...xD.
¡La fantasía es una droga dura! y yo era una auténtica yonki de la lectura. Todas esas historias estaban al alcance de mi mano, y yo las hacía mías, un mundo de posibilidades con el cual me sentía feliz. No necesitaba ese otro mundo que me rodeaba.

Por entonces, mis tíos, que años antes habían adoptado a una niña china, mi prima He Yué ( "regalo de la luna" ), se habían lanzado por segunda vez a la aventura de la adopción e iban a ir de nuevo a China, a buscar a la que sería mi prima Eva Hong Fu ("gran fortuna").
Otra de mis tías también se apuntó al viaje y mi familia decidió que yo también fuera. La excusa fue que yo podría ayudar con el inglés, pero teniendo en cuenta que se me daba tan mal como actualmente se me da, es imposible que esa fuera la razón...

Sea como fuere, durante esos quince días en China, se produjo la reacción que, pienso yo,  verdaderamente pretendían.

Me maravilló ese mundo tan distinto, me sobrecogió lo intenso que podía ser, el miedo y la fascinación de la mano, algo tan desconocido pero tan real...estaba ahí, delante de mis ojos, bajo mis propios pies.
Aprendí una lección muy importante, la verdadera razón de todo esto: Las historias, antes de ser creaciones impresas, son impresiones reales. No sólo se encuentran en  las páginas, están por todas partes, y a diario se muestran delante de nosotros, a todo color. Sólo hay que mirar.
Y más importante aún: entre todas ellas hay una que nos pertenece exclusivamente, una a la cual debemos toda nuestra energía, nuestra propia vida, nuestra propia historia.

Lo que vino después, fue una sucesión de circunstancias y elecciones. Empecé a estudiar chino, y después fui a la universidad. En principio mi intención era empezar con filología y después hacer lo que por entonces era el segundo ciclo en Estudios de Asia Oriental, y como la lengua principal era el japonés me pasé a estudiarlo para una vez dentro escoger el chino como segunda lengua.
Luego vino "Bolonia" y el segundo ciclo se convirtió en máster, y el chino desapareció, y tuve que seguir con mi carrera y, ya que estaba, seguí también con el japonés. Y luego decidí echar la solicitud para una beca de intercambio que estaba segura no me darían.
Pero no fue así.

Esta es la respuesta larga, ¿ alguna pregunta?....jejeje, sé que queréis fotos, y curiosidades, y anécdotas graciosas, pero creo que era necesario.¡Todo vendrá!.
Un saludo,




Carmen