sábado, 27 de octubre de 2012

Qui Sapit

Jardín de nenúfares, Ueno.
Meses antes de llegar aquí, mis sueños se plagaron de ciudades inundadas. Gigantescas urbes submarinas por las cuales buceaba entre laberínticas calles e imponentes edificios henchidos de un silencio abisal donde el tiempo parecía haberse detenido a contemplar mis esfuerzos por avanzar a través de una naturaleza blanda y viscosa.
El subconsciente es más poderoso de lo que uno pueda imaginar.

De pequeña, estaba convencida de que la madurez era algo que se adquiría de forma repentina. No sé qué o quien me hizo pensar de esta manera, pero soñaba con el día en el que despertaría con el aplomo de un adulto, con la habilidad de mostrar la actitud correcta  en cada situación, con la seguridad del que sabe lo que quiere de la vida, con la certeza de estar haciendo bien las cosas...
No me preocupaba que pasara el tiempo y siguiera siendo la misma chica de ayer porque ese día llegaría. Se quiera o no, todo el mundo crece y se hace mayor; lo ineludible por definición, visto con mis aún más pequeños ojos de niña.

Pero hoy, aún sigo siendo la misma niña. Puede que puedan apreciarse cambios externos evidentes, pero eso es algo insignificante, la mentira de la biología. La voz que escucho dentro de mí sigue siendo la misma y la información que ésta posee no ha cambiado, si acaso olvidó ciertas cosas. Cosas importantes que a veces vuelven  bajo la forma de una intensa curiosidad por explorar las callejas del barrio; o bajo la forma de una sonrisa, que surge ante ese olor a tierra húmeda que queda tras la lluvia.

Soy consciente de que debo ocultar esta situación, eso sí. No está bien que alguien vaya por ahí comportándose como una niña cuando ya no le toca serlo. Sería algo del todo inapropiado. Una vergüenza.

Por eso he aprendido a disimular el temblor en los labios, a velar el fuego en la mirada, a frenar el río de palabras sin propósito que nace en mi cabeza y a emitir respuestas que cualquier oyente objetivo pudiera calificar de razonables o incluso de brillantes.
A comportarme como si comprendiera algo. Como si creyera en algún tipo de verdad. Como si supiera lo que me hago.

Quizá madurar consista en eso, en disimular bien, y  por consiguiente, en no decirlo.
O quizá no, y  mañana sea el día.
Qui sapit.




martes, 23 de octubre de 2012

Verde que te quiero verde

Con la trayectoria de las entradas precedentes, puede parecer que mi mundo son  los libros y  eso no es cierto (no es del todo cierto...XD). Por eso, esta vez os voy a contar mi escapada dominguera a Ueno, uno de los barrios más viejos de Tokyo y con más historia de esta ciudad.

La mala noticia es que no tengo ni idea de Historia Japonesa; está en mi lista de: "Cosas que quiero hacer en el futuro, ergo no en el presente, ergo si siguen aquí no las haré nunca".... Así que me limitaré a relatar mis impresiones y dejaré para vosotros la grata labor de buscar en Wikipedia, que lo sabéis hacer tan bien como yo o mejor. 
Otra mala noticia es que no tengo cámara, y voy haciendo fotos con el Ipad por la vida, y si a ello le sumamos mi pereza de tener que sacar tan aparatoso instrumento y mi nulidad visionando ángulos, planos, encuadres de Polansky y demás parafernalia... tenemos como resultado pocas fotos y nada artísticas.
Disculpenme por todo ello.

Museo Nacional de Tokyo y duelo de Ipads con señor japonés.
La primera parada es el parque de Ueno; éste es una gran mancha verde en el mapa y en él podemos encontrar varios de los museos más importantes de Japón, entre ellos: El Museo Nacional de Arte de Tokyo, el Museo Nacional de Arte Occidental o el Museo de Ciencias. 

Como hacía un día muy bueno, no me apetecía entrar en ninguno, y me quedé paseando por el parque , en el que además se encuentra uno de los zoo más antiguos de Tokyo, el cual es fácilmente reconocible por estar rodeado de familias, niños y "merchandising" de osos panda.

Este año además se celebra el "Tokyo Green 2012", algo así como un reconocimiento a las zonas verdes y las infraestructuras sostenibles de la ciudad, y una forma de inculcar en los tokiotas hábitos ecológicos. 

Por este motivo se están llevando a cabo diferentes "performances" en el parque, como un huerto urbano, o la decoración de coníferas:


Parecen personajes salidos del imaginario de Miyazaki.
En el parque también podemos encontrar algunos de los templos más famosos de Tokyo, como el de Tosho-gu, que desafortunadamente se encontraba en obras, así que me quedé sin foto....sin embargo también me resultaron muy interesantes las linternas de piedra que custodian el camino hacia el santuario, sobre todo me llamaron la atención las inscripciones en la piedra, en las que parecen estar representadas las fases de la luna:

La foto no puede ser más fea pero para que os hagáis una idea....
Otro de los templos que allí se pueden visitar es el de Gojo-Tenjinsha, el cual sorprende por la cantidad  de "toris" rojo que hay que atravesar para acceder a él. Los "tori" son esa especie de "puertas" de madera o piedra y su función es la de marcar la entrada a terreno sagrado.

En la primera foto se puede ver la entrada al templo, en la segunda el templo en sí. Una de las razones por las cuales me he propuesto aprender más historia y cultura japonesa es para  poder corregir esta ignorante visión de "pompones, farolillos y perros con babero" que actualmente tengo...¡realmente siento no poder profundizar más!


El segundo destino es el mercado de Ameyoco, pero como esta entrada se me ha alargado en tiempo y espacio, seguiré con ella en la próxima entrega. Y ahora, una servidora se va a dormir, que la rutina de madrugar es un hábito esquivo y cruel.

おやすみなさい!(buenas noches)

                                    

lunes, 22 de octubre de 2012

"De la brevedad de las cosas"



Una de las primeras cosas que hice nada más llegar a Tokyo fue buscar un medio para aprovisionarme de libros, y lo más difícil, libros que pudiera leer sin un diccionario como intermediario (no me gustan las citas con carabina ...) Por suerte para mí, descubrí el Instituto Cervantes de Tokyo, que cuenta con una biblioteca que, aunque no demasiado ámplia, me viene genial para mi propósito literario de este año: acercarme a la literatura japonesa.

Soy una completa ignorante en este campo, conozco lo que todo buen lector actual puede conocer de literatura japonesa sin tener ni idea de ella: Murakami, Oé, Mishima...y puede que alguna antología de haikus más mal que bien traducida al castellano.
Así que, dispuesta a comenzar con la tarea, cogí mi inmaculado y rojo carné de biblioteca y.... lo perdí. ¡Así se empiezan los grandes proyectos!

Justo después de hacer esta foto se me perdió....XD
Autoflagelándome mentalmente, vuelvo a sacarme el carné y vuelvo a la biblioteca, donde entablo una curiosa conversación con el señor bibliotecario,en la cual se confiesa pacense y amante de la literatura japonesa... Definitivamente, el mundo es una canica y a los extremeños nos encanta añorar la tierrina.

Pues bien, entre el cargamento de libros prestados, uno de los que más me ha llamado la atención es el titulado "Historias de la palma de la mano". El autor, Yasunari Kawabata (1899-1972), fue premio Nobel de Literatura en 1968 (ya ha llovido, es cierto...), y él mismo dice a propósito de estas historias: "Muchos  escritores, en su juventud, escriben poesía: yo en lugar de poesía, escribí los relatos que caben en la palma de una mano..."

Kawabata, siguiendo con el perjudicial hábito de muchos de los grandes escritores japoneses, se quitó la vida a la edad de 72 años.

Aparte del contenido de las historias, englobadas en el marco de la vanguardia literaria japonesa de la época o surgidas a raíz de la curiosidad experimentalista de Kawabata; lo que más me ha sorprendido es la extensión de los relatos.

Está claro que no era necesario tomarse de forma literal lo de "la palma de la mano", pero yo sinceramente esperaba "micro-microrrelatos". Así que, en mi afán por demostrarme a mí misma que un hombre tan serio como Kawabata (suicidarse es tomarse las cosas muy en serio...), no podía ser un mentiroso, busqué una edición japonesa.

Y en efecto, la edición japonesa es mucho más breve, no podría decir de todos los relatos que verdaderamente caben en la palma de una mano, pero hay una gran diferencia de tamaño que se ve a simple vista.
Esto se debe a que el japonés es un idioma tremendamente concentrado. Pero como ya me he pasado de tiempo en esta entrada, dejaremos el tema para otro día, que sé que no os interesa lo más mínimo y así os lo podéis saltar fácilmente...XD

¡Un saludo desde la ciudad de neones!

domingo, 14 de octubre de 2012

¿Por qué?

Ya desde antes de que me fuera de España, la gente que se iba enterando de mis planes, y desde que llegué aquí, la gente nueva que he ido conociendo.Todos, han hecho la pregunta estrella, el interrogante de rigor, la cuestión palpitante:


¿Por qué Japón?


Bien, esta es, a mi parecer, una pregunta nada simple, no apta para ser respondida rápidamente y de cualquier manera en la cola del cajero, en medio de un cruce de peatones, o en el corto trayecto que puede haber entre bar y bar.Es por eso que pido disculpas si alguna vez encajé respuestas como: "Porque me gusta la cultura asiática", "porque el idioma japonés me parece muy interesante" o "porque me gusta mucho el sushi"....

No es que no sean verdades. Son argumentos adaptados para ser emitidos, procesados, y validados en un corto espacio de tiempo. Tu saludas y preguntas, yo saludo y contesto; ambos  nos marchamos conformes y felices de nuestro eficiente intercambio lingüístico. ¿Por qué no deberíamos estarlo? es un acto de habla pleno que incluye significado, estructura y sentido...Pero no es tan simple. Nada es tan simple, siempre hay un "más".  Y ese "más" es la respuesta a los que no se quedaron conformes, ese más es lo siguiente:


     Siempre fui una niña un poco extraña, algo "metía pa' adentro". Me encantaban los libros, eran mi refugio, mi vía de escape de un mundo real que me aburría y en el cual no me sentía cómoda. Los estudios no eran un reto para mí, pero me costaba comprender las complejas reglas del mundo social (aún hoy me cuesta...). Con doce años había acabado con todas la existencias de la sección juvenil de la biblioteca municipal y hacía incursiones en la biblioteca familiar, donde encontré joyas literarias y libros que marcaron el resto de mi vida. También topé con algún libro, con el cual, impresionada, fui perdiendo la inocencia que aún conservaba...xD.
¡La fantasía es una droga dura! y yo era una auténtica yonki de la lectura. Todas esas historias estaban al alcance de mi mano, y yo las hacía mías, un mundo de posibilidades con el cual me sentía feliz. No necesitaba ese otro mundo que me rodeaba.

Por entonces, mis tíos, que años antes habían adoptado a una niña china, mi prima He Yué ( "regalo de la luna" ), se habían lanzado por segunda vez a la aventura de la adopción e iban a ir de nuevo a China, a buscar a la que sería mi prima Eva Hong Fu ("gran fortuna").
Otra de mis tías también se apuntó al viaje y mi familia decidió que yo también fuera. La excusa fue que yo podría ayudar con el inglés, pero teniendo en cuenta que se me daba tan mal como actualmente se me da, es imposible que esa fuera la razón...

Sea como fuere, durante esos quince días en China, se produjo la reacción que, pienso yo,  verdaderamente pretendían.

Me maravilló ese mundo tan distinto, me sobrecogió lo intenso que podía ser, el miedo y la fascinación de la mano, algo tan desconocido pero tan real...estaba ahí, delante de mis ojos, bajo mis propios pies.
Aprendí una lección muy importante, la verdadera razón de todo esto: Las historias, antes de ser creaciones impresas, son impresiones reales. No sólo se encuentran en  las páginas, están por todas partes, y a diario se muestran delante de nosotros, a todo color. Sólo hay que mirar.
Y más importante aún: entre todas ellas hay una que nos pertenece exclusivamente, una a la cual debemos toda nuestra energía, nuestra propia vida, nuestra propia historia.

Lo que vino después, fue una sucesión de circunstancias y elecciones. Empecé a estudiar chino, y después fui a la universidad. En principio mi intención era empezar con filología y después hacer lo que por entonces era el segundo ciclo en Estudios de Asia Oriental, y como la lengua principal era el japonés me pasé a estudiarlo para una vez dentro escoger el chino como segunda lengua.
Luego vino "Bolonia" y el segundo ciclo se convirtió en máster, y el chino desapareció, y tuve que seguir con mi carrera y, ya que estaba, seguí también con el japonés. Y luego decidí echar la solicitud para una beca de intercambio que estaba segura no me darían.
Pero no fue así.

Esta es la respuesta larga, ¿ alguna pregunta?....jejeje, sé que queréis fotos, y curiosidades, y anécdotas graciosas, pero creo que era necesario.¡Todo vendrá!.
Un saludo,




Carmen


sábado, 13 de octubre de 2012

El Salto


Finalmente me he decidido, aquí estoy e intentaré hacerlo lo mejor que pueda.

Como no tengo mucho tiempo no sé la frecuencia con la que podré actualizar esto, pero en cualquier caso espero os guste.
Y sobre todo, espero que esto sea una herramienta para mantener limpios de maleza aquellos caminos que me unen a toda esa gente tan importante para mí, pero tan lejos en estos momentos.
A mi familia, a mi otra familia, sea donde sea, siempre seréis compañeros de viaje.

Para vosotros, este blog.


Carmen