miércoles, 11 de diciembre de 2013

Regalo de navidad

Ahora sé perfectamente que no sé nada de la vida.

Es cierto que conseguí hacer unos pocos amigos, conocer algunas ciudades y memorizar tres o cuatro horarios de autobús. Dicho esto, también reconozco mi fracaso con los números de teléfono, fechas, presupuestos cotidianos y demás dígitos, pero es que los números nunca me dieron demasiada confianza. La confianza, ese otro campo pendiente. Lo intento, lo juro.

No obstante, no debo tener ni idea de nada porque ahora mismo me encuentro desconcertada. Y es un sentimiento de mierda, o triste, si son ustedes de esos a los que les ofenden los términos. Cuestiones ajenas al lenguaje, en todo caso, él debiera ser el ofendido...
El hecho es que, si en algún momento no hubiera creído (como una imbécil, ilusa, feliz persona) que sabía algo realmente, el sentimiento ahora sería de sorpresa, un matiz mucho más positivo. Para que quede claro de lo que estamos hablando, es la diferencia exacta que hay entre abrir un enorme regalo envuelto en papel de mariquitas (no de esos feos de centro comercial vestidos con raya diplomática), y que esté vacío, o esté lleno.

Y lo peor de todo es, ¿qué hacer con una caja tan grande y tan vacía? ¿qué hacer con ese precioso estampado de mariquitas? Decía Cortázar que cuando te regalan un reloj, te regalan un pequeño infierno al que dar cuerda y cuidar de que sigan su tic y su tac. Yo, ahora, tengo una enorme caja que llenar y no sé con qué, porque no sé qué es la vida, y por consiguiente, de qué deben rellenarse los regalos vacíos con un precioso estampado de mariquitas.

De momento, he resuelto meterme en ella, ser ese vacío, sentirlo dentro y así, quien sabe, llegar a saber en qué quiere convertirse cuando le apetezca dejar de ser nada, y empezar a ser algo.



lunes, 25 de noviembre de 2013

寒い


Viene el frío como un niño de manos diminutas.

(Ana Baliñas)


Llega el frío y es algo que no debería sorprenderme. Año tras año el mismo juego, y sin embargo no puedo acostumbrarme, dejar de correr delante de ese crío como si hubiera posibilidad alguna de escapatoria. Como si finalmente no fuera a llegar, a alzarse sobre las puntas de los pies, y a posar su pequeña palma azul en la indefensa nariz, la mejilla siempre expuesta, el pecho, frágil de nacimientos (no hay error). Se acabó, tú la llevas, ahora te toca correr a ti. Y oyes su risa alejándose en esta mañana de finales de Noviembre.

Camino por la calle, y puesto que las personas se han transformado en abrigos, botas, bufandas y demás monstruos de armario, ya no me siento obligada a humanas etiquetas. Podría cruzar algún: "¡cuidado, lavar en seco!", o un ¡"no olvide echarles betún incoloro, amigo!" de forma totalmente legítima. Supone todo un alivio el poder comunicarse de forma útil.

Pese a todo, echo de menos mi carne (alguna más también), y me escondo bajo las sábanas, y me pongo triste de novela histórica, y me vuelvo egoísta de calor propio, y tomo chocolate caliente, así, sin alcohol ni nada. Pequeñas enfermedades de carácter temporal.

Y si tengo suerte, y llueve, o si el parque está helado, o si me quedan pocas horas para entregar un trabajo, hacer un examen, o cualquier otra circunstancia que me impida salir a perder el tiempo, entonces, quizás ENTONCES, pueda escribir algo que merezca la pena.


lunes, 18 de noviembre de 2013

ALMA MATER

La esfera es la forma más perfecta de la naturaleza. Lo dice la física, lo dicen las
matemáticas, y también lo dice mi madre.

Mi madre (y lo digo como cualidad inherente al supragénero de las madres) es perfecta.
Quizá sea esta circunstancia la que explica la general tendencia materna a la fisonomía
curva y redondeada que inevitablemente acaban adoptando.

Y es que la maternidad es una tarea circular. Un desasosiego recurrente por el estado,
ocupación y alimentación de los vástagos. Una necesidad de manifestar de forma
reiterativa los preceptos, mandatos y fórmulas magistrales que toda madre atesora para
sus hijos; fruto de generaciones y generaciones de orondas, sabias y angustiadas
matronas. Así por ejemplo, podemos encontrar los primeros rastros en las pinturas
rupestres, que constituyen uno de los más antiguos vestigios de comunicación maternal.
Un listado de actividades peligrosas y censurables que ningún pequeño neanderthal
debía realizar: correr con lanzas en la mano, nadar antes de hacer la digestión o jugar con
grandes mamíferos.

Pero si un silogismo podemos crear con todo esto, es el de la condición divina de las
madres. Mi madre es Dios. Y no es solo por la omnipresencia, tema ya muy manido, sino por dos hechos irrefutables. El milagro diario de los panes y los peces, que ejecutan cada
vez que un político (subgénero también peculiar...) pronuncia la palabra "crisis".
Y, sobre todo, por su cólera y su misericordia infinitas.

miércoles, 30 de octubre de 2013

La carrera

                                                                                       Y en busca
                                                                                       de otros balcones volarán las lluvias.
                                                                                                    Gerardo Diego


Normalmente me siento sepultada por el tiempo. Tantos días, horas, minutos, segundos. Y qué hacer. La presión existencial de dar sentido a todos ellos.
Pero hoy, ayer, mañana. Me falta tiempo para la angustia. El día se me llena de verbos, y no encuentro espejos en el camino donde alimentar las infinitas miserias personales. Avidez de presente lo llamaría, si tuviera un momento para definir tal concepto.
Y son los distintos sabores del cansancio. Tumbarte en la cama, y no ser más que un cuerpo que reposa. Cierta forma de satisfacción animal, de gato que ablanda el cojín y ronronea después. Para sí mismo.
Es algo temporal pero, ¿qué no lo es? No es solo correr hacia delante, es darle un sentido al paso que sigue al paso siguiente.
Y de momento, me vale.

domingo, 6 de octubre de 2013

Paisaje nocturno

¿Qué fue primero?¿el cuadro o la ventana?
Paisaje insomne de la noche que,
enroscada sobre sí misma,
también busca el sueño.

Tres luces parpadean,
inmóviles naves de viento,
y las farolas no son más que astros caídos
a las calles desiertas de la ciudad durmiente.

Los gatos hacen el amor en el parque oscuro
y se ríen del cartel de: prohibido jugar a la pelota,
prohibido pasear perros sueltos, prohibido montar en bici,
prohibido beber, fumar, amar.

La sabiduría siempre cae de pie...

Pero yo estoy fuera de ese mundo.
El mío es éste de las horas y sus reglas,
de las normas y sus usos.

Transgresora del tiempo
con nocturnidad y alevosía,
huyo de las certezas que me pisan los talones.

Los números que esconden las distancias,
las palabras encajadas en el balcón del tiempo,
los fragmentos de vida olvidados
a base de quemar las naves...

El niño que pisa sus castillos,
sólo obedece al impulso
visceral que brota de ese
pequeño abismo que nace
entre el yo
y el tú.

Y no es maldad, no es rabia.
Sólo son certezas,
sólo la noche.

lunes, 30 de septiembre de 2013

Puertas

Estoy en una sala circular cerrando y abriendo puertas sin parar. Ni siquiera miro al otro lado, las cierro y abro de forma mecánica. Golpes casi rítmicos de goznes y madera que cruje. El sonido de lo que apenas es. No tiene sentido.

Estoy en un patio circular, hay sólo una puerta, por la cual entré.
En medio del patio hay una fuente y se puede ver el cielo sobre los arcos de piedra. El único sonido es el de las gotas de agua pasando de un plato de la fuente a otro, del mas pequeño al mas grande. Forman suaves ondas y sólo yo me reflejo en ellas. Sigue sin tener sentido.

Es el recuerdo de algo que soñé, y el sueño de algo que viví.





miércoles, 18 de septiembre de 2013

Diarios de damas de la corte Heian

(Primeros viajes)

"Me crié en una provincia remota que se encuentra en el extremo más lejano de la carretera que conduce al este. Me avergüenza pensar que los habitantes de la ciudad imperial me considerarán una niña inculta.

De algún modo llegó a mi conocimiento que existían novelas en el mundo y deseé leerlas. Cuando no tenía nada que hacer, mi hermana mayor o mi madrasta me contaban historias, y así pude escuchar algunos capítulos sobre el  «príncipe resplandeciente»*. Deseé escuchar más historias de este tipo, y me asombraba que fueran capaces de recitarlas de memoria. Era una criatura muy inquieta y me procuré una imagen del Buda Yakusi tan alta como yo. Cuando estaba sola, me lavaba la boca y corría en secreto a su altar para rezarle de todo corazón con la cabeza pegada al suelo.
-Te lo ruego...Déjame ir a la ciudad imperial. Allí encontraré muchas novelas..."

Diario de Sarashina (1009-1059), Diarios de damas de la corte Heian, ed. Destino.

*Genji Monogatari, Murasaki Shikibu.

lunes, 16 de septiembre de 2013

Cuerdos Anónimos

"Todos nacemos locos".  S.Beckett

Hay muchos locos por la calle.
Gente que habla sola,
gente que mira con miedo a su alrededor,
gente que camina siguiendo una línea imaginaria,
gente que ríe por dios sabe que pensamiento...

Aparte de estos pocos, nadie se libra de la locura.

Me acuerdo mejor de los perros,
que de las personas que me cruzo.


domingo, 1 de septiembre de 2013

El Fin del Verano

Por mucho que insista Gregorio XIII, yo siempre sentiré septiembre como el principio del año.
A veces imagino mi vida como una maleta que voy transportando más o menos maltratada por estos mundos luminosos. Apenas he llegado y ya me voy. Esta vez un poquito más cerca, regreso donde todo empezó.
Salamanca es sobre todo piedra y frío, pero también, luz, lo que puede brillar el tiempo, el recuerdo.
Es una ciudad pequeña y amigable, de fácil trato, de simple estructura. Tú le pides más que ella a ti y sin embargo sale airosa del examen.
Sabes que siempre quedará alguien aunque llegues a deshoras, aunque ya no sepas nada y confundas memorias. Perdida y agarrada al último tocón flotante, las historias siempre se repiten en ciertos lugares. Salamanca es uno de ellos.

Además, las distancias han cambiado, ya no siento lejos el cielo luminoso, la noche estrellada de mi juventud. Es, en cierto modo, el triunfo de la madurez, el fin del verano.

lunes, 19 de agosto de 2013

Shashimi de Boquerón

¿Estáis hartos de que os cuente mi vida en vez de cosas sobre Japón? Pues aquí os dejo el enlace de un blog que hablará mucho más pormenorizadamente del país del sol naciente. Se tratarán temas de historia, literatura, geografía y sociedad japonesa, y también podréis ver fotos muy chulas mostrando el Japón que pudimos contemplar aquellos que nos lanzamos a la aventura de vivir un año allí . Además, de vez en cuando podréis ver alguna aportación mía, como la que ya podéis encontrar sobre Osamu Dazai.

Por todo esto y mucho más, no dudéis en pasaros por http://sashimideboqueron.com/ !! No os dejará indiferentes!!

sábado, 17 de agosto de 2013

Verano

Sudando bajo el sol de mediodia, subíamos la cuesta hablando distraidamente. Entonces, una pareja se cruzo en nuestro camino  y ambos callamos.
¿Has visto que caras llevaban? ¿absurdamente felices?, dijo él.
La felicidad es siempre absurda, contesté yo.



martes, 30 de julio de 2013

Cuando el mundo encoge

Mañana, pasaré de estar escribiendo desde esta descomunal y radioactiva metrópolis, a hacerlo desde un canchal de piedra de mi pueblo. Mi mundo encoge por momentos... Y no es que haya nada malo en cambiar el Fuji por Jálama, puestos a elegir me quedo con la dama en la que, rumorean las gentes, se posó alguna vez cierto arca lleno de bestias y hombres. A 3.776 metros, el Fuji sigue estando demasiado lejos para mí.

Tengo ganas de volver, quizá lo hubiera hecho antes pero no he podido. Y entre otras cosas, porque cada fin de semana me reconciliabais con esta ciudad. Una ciudad poblada por hijos de Edo, y gente de paso. Es por eso que cambia a cada instante, pero a pesar de ello conseguimos crear rincones, callejas, antros... inmovilizarlos en la noche y hacerlos nuestros. Y parar una ciudad requiere de mucha fuerza, amigos míos, y muchas horas...

Vosotros habéis creado esta ciudad para mí, tendrías que sentiros orgullosos arquitectos de algo hermoso, incluyendo la oscuridad que toda belleza guarda en su reverso, por supuesto.
Lo mio no son los discursos, los llantos, y mucho menos las conversaciones. Sólo tengo esto, perdonarme la falta de efusividad.

Seguiremos en contacto, pero al final es como intentar mandar mensajes a planetas lejanos recordándoles nuestra existencia mediante viejas canciones, complicados cálculos matemáticos señalando nuestras coordenadas (5/sem=70.000円%X) y puede que algún desnudo de regalo. En eso podría acabar nuestra interacción como seres conocidos. No quiero.

Prometo que el reencuentro, para el ojo inexperto, será algo lamentable....no digo más. Señoras, señores, víctimas, ha sido un verdadero honor.

さよならじゃない、またね!







domingo, 14 de julio de 2013

Breve introducción a la Duda

Los sentimientos humanos siempre se han presentado como algo complejo, profundo,
incluso como una marca de superioridad ante otras especies. Respecto a esto último,
bueno, creo que está claro que la diferencia cualitativa se debe únicamente a la fuente de
valoración.

Pero, ¿realmente nuestros sentimientos son complejos?¿o sólo nuestra manera de
procesarlos?, ¿es distinto miedo el miedo animal, es mas complejo el miedo humano?,
pienso que la única diferencia es que el miedo animal es instintivo, directo; mientras que
nosotros, para bien o para mal, paramos en la duda: "¿es real? ¿es infundado?"

Dudamos de la realidad, la separamos de lo "no real" porque somos capaces, de forma
consciente, de crear ese otro espacio.
Un animal jamás dudará de su realidad, todo lo sentido será automáticamente atribuido a
ésta porque no hay más opciones y dispondrá de una única forma de actuar en
consecuencia. Esto no significa que no se equivoque, significa que no podrá tomar
conciencia del equívoco (no a la manera de inculpación humana).

Nosotros nacimos con la capacidad de crear opciones, razonar opciones, buscar
opciones. Pero esto nos lleva inevitablemente a la duda (y más adelante a la culpa).
A veces me pregunto si no sería mejor echar a correr o a amar como si no hubiera elección
posible. Sentir que todo lo sentido es experiencia, aún lo soñado.
Si la felicidad no fuera algo subjetivo, sino circunstancial, sería incluso estadísticamente
posible...

http://www.youtube.com/watch?v=mcFjCnfeBgM



domingo, 9 de junio de 2013

Domingo

4 p.m. de una tarde de domingo.
Hace mucho que dejé de intentar luchar contra un maldito dolor de cabeza que merezco
sin ninguna duda. Tiro horas de mi vida a la basura y en un inesperado acto de
arrepentimiento intento recuperárlas, sucias y arrugadas.

Un anciano de ojos menudos y lacrimosos bebe sake a sorbitos, sujetando con sus
sorprendentementes firmes manos el pequeño bote de cristal mientras contempla el
ajetreado bullir de Ikebukuro eki.

Alguien se dejó un paraguas en la parada de autobús y un diligente empleado municipal lo
envolvió en una bolsa trasparente con una pegatina que reza: "objeto perdido, si es su
dueño recójalo por favor."
Y allí permanece todavía, idéntico al incalculable número de paraguas que cuelgan a lo
largo de toda la ciudad de Tokyo.

En un barrio que podría ser cualquiera, dos enormes gatos echan la siesta a las puertas
de un pequeño templo. Son Fuijin y Raijin, dioses del viento y el trueno, pero no trabajan
hasta las 5.

Un hombre trajeado duerme en el vagón del tren. Doblado sobre sí mismo, su cabeza se
bambolea, negando en sueños a su vida sin tiempo.

En el parque de Yoyogi, un niño persigue pompas de jabón. Juega a explotar las burbujas
entre sus manitas mientras pide más una y otra vez a las muchachas de piel blanca y
maquillaje espeso que las están lanzando. Ellas también ríen, contagiadas de la alegría
infantil que parece no terminar nunca.
Finalmente su padre se acerca y se lo lleva, avergonzado. No quería molestar.

¿Y a mí?...a mí me basta una palabra como Akitsushima (秋津島) para engañarme hasta el
próximo Domingo.

lunes, 27 de mayo de 2013

Con permiso

¡Por fín he logrado ver el monte Fuji! Ya puedo marcharme tranquila de Japón...XD.

Parece una broma pero hasta el viernes pasado, ya fuera por el mal tiempo, por la posición, luz o situación astral, me había sido imposible contemplar este emblemático monte al que los japoneses tratan de señor: 富士山, "fujisan" (en japonés "san" es un sufijo honorífico que denota respeto por el/la/lo nominado; su traducción sería algo cercano a nuestro "señor/señora", pero desconozco si en este caso el "san" es meramente homofónico, ya que el sufijo se suele escribir en kana y no en kanji.)

Yo poniéndome las botas

El feliz hecho se produjo durante el vieje que realicé a "Hakone" (Kanagawa), junto a mis compañeros de la universidad. Ha sido un viaje de lo más didáctico: yukata (kimono de "estar por casa"), onsen (baños japoneses), comida tradicional y karaoke.

Nos alojamos en un ryokan (hotel al estilo japonés) y, claro está,  al estar inmersa dos días en un ambiente totalmente asiático, aprendí muchas curiosidades de mis amigas taiwanesas, chinas, coreanas, etc... (por quinta vez, repito que soy la única occidental...XD).
Así por ejemplo, nada más llegar al hotel, aún a
sabiendas de que, evidentemente, nuestra habitación estaba vacía (y cerrada con llave), me sorprenden tocando a la puerta y pidiendo permiso para entrar.¿Por qué?, porque siempre hay que pedir permiso; a los kami, a los posibles "espíritus" moradores, a la estancia en sí.

Otra curiosidad: así como los occidentales nos señalamos el pecho para referirnos a nosotros mismos , los asiáticos señalan su cara (más concretamente se señalan la nariz).
¿Esta diferencia es arbitraria o producto de la cultura y el distinto valor que ésta le otorga a la individualidad?
Supongo que el tema es digno de debate.

Aparte de esto he aprendido que, a diferencia del japonés, el chino es un idioma rico en improperios y, gracias a mis compañeros, ahora sé blasfemar en chino, taiwanés, tailandés, japonés y árabe.
Ellos por su parte han aprendido a "mentar a la madre" en español con un acento impecable. Daba gusto oírlos, me hacían sentir como en casa....XD.

Como he dicho, un viaje muy didáctico.

¡Escaso pero precioso!



sábado, 11 de mayo de 2013

Otro más

¡Tengo esto más que abandonado! Supongo que es por culpa del Sol y las vacaciones, que hacen poco apetecibles el ordenador, el libro, las palabras o la tristeza que a veces nos lleva a ellas.
Además ha empezado el nuevo curso, nuevas personas, nuevas obligaciones de convertirse en animal social y nueva necesidad de darse a conocer (lo necesario) de nuevo.... creo que no sorprendo a nadie si manifiesto aquí me pereza ante tales actividades, ¿verdad?....XD.

Hoy sin embargo llueve. Llueve, llueve, llueve y para las 12 de la noche la previsión anuncia tormenta. Quizás por eso estoy aquí sentada escribiendo en vez de estar perdiendo el tiempo en otros asuntos.
Como ya dije en algún post anterior, en junio comienza el "tsuyu" ( 梅雨 ), la estación de las lluvias.
Es bonito el kanji de lluvia : 雨、"ame" , parecido a la lluvia vista desde una ventana.
Para nieve, por ejemplo, solo hay que añadir un radiador bajo la ventana: 雪 ("yuki"). ¡La imaginación que hay que echarle para recordar a los malditos!
Todo el que estudie japonés reconocerá que lo que se siente por estos pequeños e incontables mostruitos llamados kanjis es una auténtica relación de amor-odio.
Son imposibles, pero la alegría que produce el reconocerlos o llegar a poder leerlos en los carteles de la calle o (más a menudo) menús de los izakayas, es semejante a la alegría que sentías al resolver una ecuación de segundo grado en el cole.

A mi me da rabia el ser consciente de que por culpa de ellos soy incapaz de leer un periódico o una novela en japonés. Pero son un reto voluntario, habrá que echarle ovarios y paciencia.

Y para finalizar este minipost en el cual no he dicho nada de nada, un poema de Bukowsky igual de interesante...XD


Ya me han contado hasta 8

Desde mi cama
observo
3 pájaros
en un cable
de teléfono.

Uno se va
volando
luego
otro.

Queda uno,
luego
también él
se va.

Mi máquina de escribir está
silenciosa como un sepulcro.

Y yo me he quedado
reducido a observar
pájaros.

Simplemente he pensado
que te lo debía
contar,
cabrón.




jueves, 4 de abril de 2013

Last Message

Hoy, buscando espectáculos gratuitos en Tokyo (que la economía no anda bien en ningún sitio), encontré colgada en la página web del Yasukuni Jinja una carta que me dejó helada pero a la vez me impresionó. Esa sencillez de expresión, esa contundencia...

El templo Yasukuni es un templo sintoísta que se encuentra cerca de Ichigaya, y está consagrado a las almas de los soldados fallecidos principalmente en la segunda guerra mundial. Hoy en día existe cierta polémica ya que entre ellos se encuentran varios criminales de guerra. Además, junto a él se haya un museo cuya finalidad, para muchos, no es más que hacer apología belicista.

En cualquier caso, cuelgo aquí la carta (traducida por mí de su versión inglesa: http://www.yasukuni.or.jp/english/will/index.php)
Son cartas reales. Cada mes una nueva. Y que cada uno reflexione.

Último mensaje

Padre y Madre, Taro morirá antes que vosotros.
Os pido que me perdonéis por faltar a mi deber para con vosotros por vuestros 23 años de benevolencia. 
Supongo que os resignasteis a mi destino desde el momento en el que entré al servicio.
Taro ni es hijo de Padre ni es hijo de Madre. Él es hijo de Su Majestad. A la edad de 21 años Taro abandonó la familia Nagasaki.
En nuestra  familia quedan Tadashi y mis hermanos.
El futuro de la familia Nagasaki es maravilloso.
Mitsue, te pido que ayudes a Madre.
Siento no poder cumplir con mis deberes de hermano mayor.
Os pido que desde ahora en adelante hagáis mi parte, y que seáis buenos y obedientes con Padre y Madre.
Cuidaros y ser felices.
No tengo nada más que decir. Rezo por la salud y felicidad de la familia Nagasaki.


5 de Enero de 1943
                     Taro Nagasaki
Para:
Los ancestros de la familia Nagasaki
Takeo Nagasaki
Tamano Nagasaki
Mitsue Nagasaki
Tadashi Nagasaki
Tetsuya Nagasaki
Toshiyuki Nagasaki
Masayuki Nagasaki

Taro Nagasaki Mikoto    
Primer Teniente, Ejército Japonés
Asesinado en combate el 16 de Abril de 1945, en Nueva Guinea
Lugar de nacimiento: Fukuma-cho, Munakata-gun, Fukuoka Prefecture
Edad: 25



martes, 26 de marzo de 2013

花見に行きましょう!


Farolillos de Bunkyo.
¡Y llegó el Sakura! El frío se ha ido, Tokyo florece y sus habitantes también. Por todos los barrios se anuncian barbacoas de fin de semana, y como frutos maduros, millones de japoneses se agolpan en los parques bajo los árboles del cerezo, el ciruelo y el almendro.
Es un acoso en masa al mundo vegetal, donde el imberbe hipster y la anciana entrañable comparten cámara reflex y búsqueda del ángulo, rama y color perfecto.
El esperado ocio nacional, el "hanami", literalmente "mirar la flor", consistente en eso, la contemplación de la belleza efímera de las flores. Un espectáculo breve, intenso, eterno, cíclico, mágico, aburridísimo....XD.

Acosando árboles
En realidad, para todo aquel que no guste de hacer "haikus" en su tiempo libre, es una excusa estupenda para socializar y desconectar. Tomarse una cervecita al sol, comer al aire libre con los amigos o con la familia y sobretodo descansar del fluorescente de la oficina. El ambiente se carga de energía positiva y festiva, los parques se llenan de música en directo, puestos de comida y pequeños mercadillos.
Es totalmente comprensible, teniendo en cuenta que es la única tregua entre el invierno y un muy muy caluroso y húmedo verano. Sin hablar de la  temporada de lluvias torrenciales que empieza en Junio...

Un buen momento para olvidar todo lo que queda por venir, los apuntes sobre la mesa, la cerveza vacía, el "oniguiri" equivocado...La borrachera espiritual que nos es ofrecida en pequeños tragos mezcla de viento y flor, de niño y risa.
El placer de contemplar la indiferencia de las cosas.

   


      "La hierba reverdece         ひとり生えの
       Sin ayuda de nadie   草皆花と
         La flor florece."    なりにけり。

                       (Masaoka Shiki)            

martes, 19 de marzo de 2013

Tormenta


Escribo desde la tormenta.

En esta ciudad ni siquiera la naturaleza es comedida.¿Por qué he de serlo yo?
No visto de forma extravagante, no me maquillo ni peino en exceso. "Arreglarse" sin estar
estropeada o "retocarse" sin ser onanismo, son cosas que no apruebo.
No hablo con elocuencia, no bailo con dignidad, no voy repartiendo abrazos y sonrisas.
No comparto, y a veces no escucho porque no me interesa, o no me apetece o ambas.
Mis habilidades sociales son limitadas, limitadas al bello ejercicio del alcoholismo.

Por favor te pido que, si la noche se alarga más de la cuenta, y acabo perdiéndome y
perdiéndote a ti conmigo, no me juzgues, no me instes a la moderación. Déjame bailar
alrededor del fuego. Buscar en la oscuridad pedazos de verdad o mentiras bien
construidas, que igual da. Materializar mi angustia para poderla masticar más fácilmente.
Forzar algunas piezas del puzzle. Modelar mi propio horror vacui emocional.
Sentir por unos instantes.

Yo te prometo ser una señorita, acompañarte en tu descenso y ofrecerte algún chicle a
modo de placebo. Si algo sale mal, correremos juntos. Si sale bien, haremos lo mismo.
Puede que encontremos a alguien más jodido que nosotros, y podamos hacerle creer que hay
salvación posible. Nos reiremos después de todo ello. Consuelo de estúpidos.

Y moderación la justa.


miércoles, 13 de marzo de 2013

Meta-viajando



La incertidumbre es una posición incómoda.
Pero la certeza es una  posición absurda.
Voltaire




























Todo camino está custodiado por fuerzas que escapan a nuestro control.
Fuerzas que orientan nuestros pasos de forma natural,
como el agua, el musgo, la luz o el viento.

Cuestiones:
¿solos?
¿libres?
¿decidimos?

=====
El tren es lento,
la llanura de nieve lo inmoviliza aún más,
el infinito debe ser blanco.
Todo permanece estático. 
Estación, tras estación, tras estación...


Pero he aquí que llegamos.
Que finalmente hemos cambiado.
=====

Si.
Aunque siempre hay alguien más junto a nosotros,
cosas que cargamos sin saber muy bien quien las dejó allí,
seres que parecen salir tras la niebla,
que son niebla.

Con ellos debemos hacer
como con el Kappa japonés,
duende algo travieso,
al que simplemente basta hacer una reverencia
para poder seguir nuestro camino.

Mirar a los ojos de los fantasmas
para que también ellos puedan disfrutar de la belleza que arañamos con nuestros pasos.

¡Y el viaje sigue!



jueves, 21 de febrero de 2013

Amarillo

No entiendo por qué he vuelto a ese recuerdo, ahora, a millones  de kilómetros y vidas.
Pero yo estaba desnuda, tumbada sobre una rueda-flotador en un pequeño charco que la marea formaba entre las rocas.
En ese instante ya no me extrañaba mi cuerpo. Es raro esto, que en algún momento se sienta lo contrario, pero sucede. Nos escondemos tanto de las miradas ajenas que nos olvidamos de la nuestra propia.
Recuerdo el contraste, calor y frío. El agua que sentía en mis torso y mis pies, jugando a hacer agujeros en la arena blanda. Un agujero que antes de serlo ya estaba abocado a desaparecer, mi lucha perdida contra el mar.

Éramos tres, pero éramos por separado. A veces compartíamos algo de nuestro tiempo, intercambiábamos pequeñas palabras, pero sólo por hábito. Estábamos solas.
La playa no era más que algo de arena a la sombra de un gran acantilado, y en medio de ella, un oxidado y absurdo tractor semienterrado.  La energía de las cosas sin sentido, que era absorbida por la arena, y por nuestros cuerpos.
Recuerdo varias chanclas del pie izquierdo repartidas allí y allá. Regalos del mar. Una pelota y una sombrilla abandonadas que aceptamos con alegría.
Las olas rompían con fuerza y no me atrevía a avanzar. Además el roce de las algas nunca me gustó. Siempre preferí el río, con su agua sencilla, sin aditivos que dejen la piel pringosa y los labios salados.
He olvidado el color de la rueda, la pelota, las rocas, el mar o el acantilado. Es un recuerdo enteramente amarillo.
También las estrellas. La arena ya fría y un cielo inmenso en el que caíamos sin poderlo evitar. El ruido blanco del mar y las sombras que surgen de él.

Me acuerdo que fue entonces cuando pensé algo importante, algo entonces importante. Lo olvidé.
Pero me queda todo lo demás, y aunque no sea  sólo mío, me otorgo el derecho de dejarlo aquí, y de acariciarlo.

jueves, 7 de febrero de 2013

Intervención

Hoy he releído las últimas entradas del blog y he descubierto, horrorizada, que me estaba empezando a parecer vagamente a un libro de autoayuda, o lo que es peor, uno de Paulo Coelho! (Sin ánimo de ofender a nadie o crear polémica,sólo es cuestión de gustos...XD).

Así que antes de que esto se me vaya de las manos, creo que es menester introducir una pequeña dosis de veneno:

Lo seres humanos somos básicamente tóxicos.
Producimos toxinas y elementos de desecho
a lo largo de toda nuestra vida:
Co2, sudor, orina, excrementos, sentimientos...
Lo que tienen en común todas estas sustancias
es que si no las expulsas de tu cuerpo,
te mueres.

Ahora mucho mejor.




lunes, 4 de febrero de 2013

No somos nada

Karesansui del Templo Ryōan-ji, Kioto. Foto cedida por: Federico (http://sashimideboqueron.blogspot.jp/)

El Karesansui, en japonés: 枯山水,  conocido como el  jardín seco tradicional japonés,  es un espacio creado artificialmente con finalidades estéticas y también espirituales. Pretende mostrar la llamada "belleza del vacío", además de conseguir un ambiente propicio para la meditación y  la serenidad contemplativa. Esta corriente tiene mucho que ver con la filosofía taoísta, la cual reivindica el espacio vacío como pilar fundamental de lo existente:
XI La utilidad de la nada. 

"Treinta radios convergen hacia el centro de una rueda, pero es el vacío del centro el que hace útil a la rueda./Con arcilla se moldea un 
recipiente, pero es precisamente el espacio que no contiene arcilla el que utilizamos como recipiente./Abrimos  
puertas y ventanas en una casa, pero es por sus espacios vacíos que podemos utilizarla/Así, de la existencia provienen las cosas 
y de la no existencia su utilidad."
                   (Lao Tsé, Tao te king .)

Nosotros, que nos movemos en el mar de la existencia, tenemos la manía de llenar los vacíos con todo tipo de cosas. Relojes, comida, dinero, figuritas de colección,dioses, pins, trabajo, obsesiones, un coche nuevo, un gato, sexo, palabras, pastillas de diversa clase, ropa, fotos artísticas, objetivos más o menos imposibles o triviales...
Lo que me hace plantearme seriamente si, debido a la sobresaturación que nos estamos auto-imponiendo, no estaremos olvidando la utilidad de la vida. (Y con utilidad me refiero a "valor", no a lo que rechazaba Oscar Wilde para el arte).
Como los biberones de mentira de las muñecas, que parecían estar llenos e incluso vaciarse cuando los inclinabas para dar de comer al rubio bebé de plástico con grandes ojos azules. Nuestra vida está llena de plástico también.

Entiendo ese miedo al vacío, la nada eterna que nos franquea los pasos, pero también entiendo la parte positiva de él. La potencialidad absoluta. El efecto sin causa. Un huevo que no existe se convierte en un huevo dentro del cual todo es, por el hecho de que no es, de que estará vacío hasta que sea.
Creo que los grandes descubrimientos, las grandes ideas, vinieron justo de ese huevo imposible. Ahí reside su genialidad.
También entiendo que empezar desde la nada, parece aterrador, pero...no es algo que no hayamos hecho con anterioridad.
Por eso,soltemos lastre, desprendámonos de aquello que ocupa más espacio que beneficio. 

Si no podemos aceptar el silencio, no podremos escuchar todo lo que nos queda por decir. Si no podemos parar un momento, y vaciar nuestra mente, reconciliarnos con esa nada a la que pertenecimos un día y a la cual volveremos, entonces no podremos ser felices, ser lo que queramos, ser libres para llenar el vaso hasta que rebose.

Disfrutemos plenamente del vacío.

martes, 29 de enero de 2013

La Carne




La carne es algo necesario.
Nos recuerda la verdad del mundo
y nos protege de la verdad de nuestras entrañas.

Con ella lo medimos también.
Lo que está cerca
lo que no,
pues dentro todo guarda igual distancia.

Lejos de nosotros, siempre.

Es nuestra oficina,
nuestra memoria,
nuestro manual de instrucciones.

Entonces no entiendo por qué,
al salir de casa,
temprano,
con el frío y la rutina acuchillándote la mirada,
coges tu paraguas,
pero dejas tu carne,

colgajo detrás de la puerta.


-"¿A quién le puede importar que diga: Soñé contigo
                                                                               y soñé que eras el mar?"

                                                                                             (Abierto a todas horas, Alberti.)












sábado, 19 de enero de 2013

La nieve en Tokio


Hoy es un día soleado en Tokio y la nevada que hemos sufrido durante casi tres días empieza a desprenderse de su presa.
Casi puedo escuchar como toda la ciudad gotea.

No es muy normal que esto ocurra. No tan fuerte, según dicen los vecinos.
Uno de mis amigos chinos cree que la nieve en Tokio es un aviso de que el fin del mundo está en camino. De que las cosas no van como deben. Es su forma intuitiva de referirse al cambio climático, cuya magnitud desconoce.
La humanidad se enfrenta a un gran problema, bueno, a decir verdad por ahora solo se esconde. Pero somos como un perro con la cabeza metida bajo el sofá.  Llegará un momento en el que ni siquiera los gobiernos, maestros en el noble arte de ignorar, puedan hacerlo. Seguramente para entonces las cosas estarán muy mal.

Pero este no era el tema que quería tratar.


La nieve en Tokio.

Después de un día entero nevando, Tokio amaneció blanquísima y helada. Incluso el aparato de aire que hay en mi cuarto dejó de funcionar, colapsado el motor por la nieve que se había ido acumulando en el balconcillo.
Con la promesa de un café caliente como recompensa, emprendí el camino hacía el "kombini" de la calle de enfrente. Era casi imposible caminar y la nieve se me iba metiendo por las zapatillas. En la carretera ni siquiera pasaban los coches aún, y me sorprendió que, en vez de echar rápidamente sal para abrir sendas transitables en las aceras, los trabajadores municipales estaban quitando la nieve con grandes palas.Fue la única salida al exterior del día.

Al día siguiente, tenía que salir para ir a la universidad. Mucha de la nieve se había transformado, al ser compactada por los viandantes, en grandes bloques de hielo que los mismos hombres con las mismas palas rompían y acumulaban al borde de la carretera. Andar seguía siendo muy difícil y era extraño ver las calles libres de bicis, el medio de transporte preferido de los japoneses.

El tercer día, las calles fueron ocupadas por niños que aprovechaban cualquier sitio para modelar grandes muñecos de nieve ("yukidaruma"), que vigilaban las esquinas de los callejones y las puertas de las casas. Incluso pillé infraganti  a una niña que, sola, buscaba la nieve virgen que aún se conservaba como recién caída en algunos sitios del parque, para después, rápidamente, llevarse mínimas porciones a la boca, disfrutando de su pequeño, frío y secreto placer.

Cambia mucho la morfología de una ciudad después de una nevada. En Tokio, además, toda acera está atravesada de un camino de baldosas amarillas (como en el mago de Oz!), con tres bordes que sobresalen en su superficie. Hace poco me enteré de que estas baldosas eran para los ciegos, para indicarles el camino. Y en efecto, de diferentes formas marcan las bifurcaciones, los pasos de peatones o las entradas a las tiendas y locales. 
No pude evitar pensar que, para una persona invidente, es como si la nieve borrara el mundo. Como esa Nada que poco a poco se iba comiendo Fantasía.

Me despido con un clásico japonés:

Un día en que había mucha nieve en el suelo y hacía tanto frío que hubo que cerrar las celosías, yo y las otras damas estábamos sentadas con Su Majestad charlando y atizando las brasas. 
Dijo la Emperatriz: 
-Dime, Shonagon, ¿cómo es la nieve en la cumbre del Hsiang-Pu?. 
Dije a una criada que apartara una de las celosías completamente. 
Su Majestad sonrió.

                                       (El libro de la almohada, Sei Shonagon. Traducción de Borges y María Kodama.)
                                                                                                   





miércoles, 9 de enero de 2013

Hablemos de amor

Voy a confesaros algo: a veces busco de forma aleatoria algo que leer.
Navego por este mar binario en busca de palabras frescas y de oraciones recién hechas, esperando encontrar nuevos sabores y extrañas texturas. Pero lo único que consigo es cabrearme.
¿Es que solo se puede escribir algo auténtico si se habla de "amor"? Me da hasta vergüenza ver esta palabra aquí. ¿No es un poco absurdo pretender ser original desarrollando el tema más gastado de la historia? Evidentemente se puede, se hace y se valora. Pero no nacieron mil Nerudas. Si se quiere escribir algo diferente, algo valioso para las letras, otro tema, cualquier otro tema, sería suficiente para no hacer bostezar a las musas. Pobrecillas, la de basurilla que se les lanza...me las imagino cual pececillos atrapados en los plásticos de las latas de cerveza, retorciéndose y boqueando en un intento de zafarse de los lazos rosas que las asfixian poco a poco....no me gustaría estar en sus pellejos.

Como dice la frase que ya suena a tópico: la culpa de todo la tiene Disney. El amor reencarnado en esa princesita que da vueltas y vueltas en el salón de baile de la mano de su príncipe azul sin vomitar o marearse siquiera una mijina. Mi ateísmo romántico no es más que una punzada de incredulidad. Rechazo esa visión caramelizada del amor sólo porque me parece injusto para el resto de sentimientos (ligados o no), mucho más interesantes por otra parte. Luego pasa lo que pasa, que se quedan solos y se acaba el mundo...¡puede que ahora realmente empiece tu vida, inútil y dependiente corazón roto!
Llamadme insensible, o amargada. Reconozco que siempre me atrajeron más los encurtidos que los dulces.

Se debería escribir no "de", sino con sentimiento. Si amas algo, se reflejará en tus palabras. No hace falta decirlo directamente. La belleza escondida en las páginas de historia, en las programaciones de software, en las moléculas de hidrógeno y oxígeno, en los materiales de construcción o en los acordes de guitarra. Muchos me hablaron de ello sin siquiera saber que de lo que en realidad hablaban era de amor, de amor auténtico por algo. Este amor sí me parece fascinante.

Son personas que jamás estarán solas porque tienen una pasión en la vida, y porque además, las pasiones no pueden evitar ser compartidas. Si esto no es romanticismo, nada más puedo decir. Antes que "alguien", búscate "algo" que amar. 

La próxima os hablo de Japón ¿vale?...xD