lunes, 17 de diciembre de 2012

世界終末のダンス

"Sekai shūmatsu no dansu", el baile del fin del mundo.

Cada cierto tiempo, el ser humano necesita creer en un Juicio Final, necesita ver en la infinita línea del horizonte una frontera sólida, una barrera al tiempo, y si incluye destrucción y fuego, mejor que mejor.

Como superviviente al efecto 2000, la verdad es que me encuentro muy tranquila respecto al final de nuestra raza, además, es muy considerado por parte del Demiurgo Aniquilador concedernos este día tan especial en un viernes por la noche. 
Si el final sobreviniese verdaderamente, sin duda me pillará...festejando.

Todo el mundo es capaz de sentir ese "algo" mágico que tiene la música, ese poder del ritmo, que nos hace tatarear una melodía sin ser conscientes de ello, que nos lleva a buscar armonías en los sonidos circundantes, que nos crea la necesidad de seguirlo con el pie, la mano, o todo el cuerpo. Que nos recuerda la luz, o nos sumerge aún más en nuestros laberintos. Que nos permite tender puentes a lo largo de todas las culturas, continentes, civilizaciones y sociedades.

Porque antes que el verbo, fue la música, presente desde el primer sonido del primer átomo uniéndose, de la primera célula dividiéndose. Y el lenguaje es también eso, música: tono y timbre, uniones y silencios, síncopas (y contratiempos...muchos contratiempos..). Si no preguntad a los poetas.
Pobres teóricos y lingüistas que tanto se afanaron en la búsqueda de un lenguaje universal, sin darse cuenta de que lo tenían a la vuelta de la esquina, del dial de la radio, del vinilo lleno de polvo sobre el tocadiscos, demasiado ocupados con sus estudios e investigaciones para sentarse a escucharlo...

Hace poco, he sabido de una bonita historia de la mitología japonesa. Es la que trata sobre los dioses que crearon las islas del Japón: Amateratsu, Sussano y Tsukuyomi. Estos eran tres hermanos, hijos de Izanagi, (uno de los dioses primigenios de la mitología shintoista). El buen padre  decidió dividir el mundo entre sus tres hijos, otorgándole a Amateratsu el cielo y el sol, a Sussano los océanos, y a Tsukuyomi la luna y la noche.
Pero Sussano, que se creía más poderoso y listo que su hermana Amaterasu, no paraba de molestarla (parece ser que el buen Tsukuyomi no tenía ningún problema, y pasaba de la continua riña de sus hermanos...). Entre otras cosas, el envidioso Sussano se dedicaba a anegar los campos de arroz de su hermana, o a tirar excrementos al palacio y templo de ésta.
Llegó un momento en el que a la diosa se le agotó la paciencia, y se recluyó en una cueva para escapar de su molesto hermano. Y el mundo sin Amateratsu, "la gloriosa diosa que brilla en el cielo", se sumió en una noche perpetua, los animales y plantas morían, y los demás kamis , temerosos del fin del mundo, se reunieron y planearon como hacer que la enojada hermana volviera a salir.
Así pues, organizaron una gran fiesta a la puerta de la cueva y colocaron también un gran espejo delante de ésta.
Los más de ocho mil kamis bebían, cantaban y tocaban instrumentos, e incluso la voluptuosa Ama no Uzume, la diosa de la danza, ejecutó un baile erótico para sus compañeros, provocando de esta manera una algarabía de palmas, gritos y silbidos. 
Escuchando la tremenda juerga que a su lado acontecía, la curiosa Amateratsu salió de la cueva, y entonces, gracias al espejo que allí habían colocado, se vio por primera vez, en toda su radiante y resplandeciente persona, dándose cuenta de lo poderosa que era y olvidándose de las tonterías de su hermano Sussano. ( Yo supongo que además, después se uniría la fiesta...)
El mundo volvió a brillar, y sus hijos se acabaron convirtiendo en los emperadores del Japón.

Si la fiesta sirvió alguna vez para salvar el mundo, ¿por qué no dos?, como decía Niezsche: "Yo sólo creería en un Dios que supiera bailar" , y yo añado : "y que amara la música". 
Por eso, si llega el fin del mundo, que nos pille bailando.




jueves, 22 de noviembre de 2012

Insomnio

Atardecer  colgando la ropa


Siempre empieza a la misma hora.
El día es una caída libre por  el estrecho canal de los pasos repetidos. Algunos instantes baja la velocidad y eres consciente del intenso frío, de la hoja rojiza que se fragmenta y posa a un mismo tiempo, de esa pequeña punzada de vida en el costado izquierdo. No durará demasiado, un leve escalofrío, y otra vez a contemplar la pesada rueda girando veloz, y tú encima, pedaleando como si fuera la vida en ello. Y la dura verdad es que sí va. Pero eso lo sabías, claro. Es lo primero que se molestan en explicarte cuando quizá debería ser lo último, o directamente no deberían hacerlo porque no tienen todas las respuestas y las explicaciones parciales acaban siendo imparciales y mentirosas. Sólo logran estrechar más el camino.

Mientras, el cielo va preparando su decorado. Del amarillo al naranja y del naranja al rojo, rosa, púrpura, magenta. Como un pincel ebrio de colores.
Y dentro de las cajas humanas se van encendiendo las luces, las teles, los microondas para saborear el fruto de sus esfuerzos. Los pocos que aún conservan algo de cordura, huyen a esconderla dentro de oscuros izakayas con olor a madera y licor de arroz, donde nadie busca lo ajeno nunca. Rincones enterrados bajo capas y capas de empresas productivas y eficientes despachos de personas de sonrisa única.

La ciudad está orgullosa de sí misma.

Día tras día contempla su ejército de hormigas; nunca se cansará de hacerlo. Pero yo sí, y busco mi propia casa de muñecas. Aquí se encuentra la diferencia. No somos como vosotros, no disfrutamos de ese punto y final diario. Con suerte la noche nos brinda un punto y coma efímero.

Se apagan las luces, y las voces, pero no  puedes dejar de tirar de esta cuerda que arrastra palabras porque entonces no quedaría nada, y la nada es un concepto inquietante lleno de espacios vacíos. No se puede evitar, es como si te fueras reduciendo, condensando más y más y más, hasta implosionar en esto que algunos llaman literatura, y yo cansancio.
Esta noche, el tiempo es oblicuo e incalculable. Por eso todo empieza a la misma hora, porque aún sigue siendo la misma hora. Siempre.

martes, 20 de noviembre de 2012

Los 100 días

No os dejéis engañar por el título del blog, es sólo para despistar, en realidad estoy conociendo más de la cultura china que de la japonesa.

Como algunos sabréis (y otros no), soy casi la única occidental que asiste a las clases de japonés de mi universidad. Lo que me convierte en "casi", es un chico suizo, alto y rubio que todavía desentona más que yo...el resto de alumnos son en su mayoría chinos, pero también hay coreanos, taiwaneses y filipinos.
Los estudiantes chinos son gente muy amigable, no en vano alguien me dijo una vez que eran los que tienen el carácter más "latino" de entre los orientales. En clase están continuamente gastando bromas e incluso insultándose o "pegándose" entre ellos (algo poco usual entre los alumnos japoneses,  mucho más introvertidos.)

Hoy, me han hablado sobre una tradición de su país: La celebración de los 100 días.
Cuando un bebé cumple 100 días de vida, la familia celebra una fiesta con un gran banquete (lo de la comida es algo universal, cualquier excusa es buena para mover la mandíbula).
Después, se lleva a cabo un curioso ritual, que consiste en poner frente al bebé diversos objetos, que normalmente son: un libro, dinero, un lápiz y un muñeco.
Entonces toda la familia aguarda expectante a que el inocente centro de atención intente agarrar, se aproxime o de algún modo demuestre interés por alguno de estos objetos, ya que cada uno de ellos simbolizará sus aspiraciones futuras.
Así, si un niño se decanta por el libro es probable que se dedique a la enseñanza o al estudio; si elige el dinero puede que se interese por la economía, las finanzas, o logre amasar fortuna. Si decide prestar atención al lápiz, entonces llegará a ser un gran escritor, o quizá pintor. 
-¿Y si escoge el muñeco?- Les pregunté yo, pensando que entre todas las opciones parecía la más lógica, aunque quizás la menos deseable por los padres, que siempre esperan para sus hijos grandes cosas.
"Si escoge el muñeco, significa que tendrá una existencia feliz, que disfrutará de su vida paso a paso".
Mis elecciones.

lunes, 19 de noviembre de 2012

Al fondo a la izquierda.

Hoy voy a hablaros sobre un artículo que leí  hace un par de semanas y que me pareció muy interesante.
El artículo decía que Japón , a diferencia de los países europeos y sus vecinos asiáticos, es un país de izquierdas, ¡pero no me refiero al plano político!, sino a otro campo igual de capcioso en ocasiones: el de las creencias. (Ya sea religión, superstición o sabiduría popular...)
El ser humano, en su afán de dotar de orden y sentido la realidad caótica (aunque sistemática) en la cual le ha tocado desenvolverse, da mucha importancia a las direcciones. Necesitamos crear un mapa del mundo, definir lo que nos rodea, y así poder ubicarnos a nosotros mismos en algún punto. El ego siempre está detrás, prueba de ello:

Mapa del mundo europeo
Mapa del mundo japonés
Con las creencias, que al fin y al cabo son nuestro "mundo" interior, pasa exactamente lo mismo.  En la religión tradicional japonesa, el Shinto , se cree que la izquierda es la dirección sagrada. Ésta simboliza los "kami" (dioses, espíritus, entidades superiores...), la divina rerum, al contrario que la derecha, que denota los asuntos mundanos.
Esto tiene su importancia. Por ejemplo, al lanzar una plegaría en un templo shintoista hay que realizar un pequeño ritual que consiste en:
  1. Lanzar una moneda.
  2. Hacer dos reverencias.
  3. Dar dos palmadas.
  4. Plegaria/deseo.
  5. Reverencia.
Se supone que las palmadas, al juntar ambas manos (derecha e izquierda), simbolizan la conexión entre hombres y dioses. Lo del número dos no tengo ni idea, quizá sea por si andan duros de oído.

También se puede ver la importancia de la izquierda a la hora de doblar los sobres con dinero que se suelen regalar por diversos motivos (nacimientos, graduación, bodas, etc.), también al entregarlos, o a la hora de doblar el kimono. 
Pero la cosa no acaba aquí, ya que en el Japón actual conviven de forma ecléctica shintoismo, budismo y cristianismo; y  en el budismo (también cristianismo), la polarización sagrado-humano se realiza de forma contraria. 
El artículo terminaba con la moraleja de que Japón es un pueblo afortunado, porque para ellos, ambas direcciones son las correctas, las sagradas. (También se podría dar la vuelta a la tortilla, pero gustan más los mensajes positivos...xD).
Ahora lo que yo me pregunto es ¿serán considerados los zurdos personas con suerte?, ¿tendrá esto algo que ver con que se conduzca por la izquierda? ¿ Y lo del país del Sol naciente? ¿Si me levanto con el pie izquierdo tendré un día cojonudo? El mundo es una incógnita ambidiestra...

sábado, 3 de noviembre de 2012

Ameyoco

Para ir cerrando historias, hoy prosigo con el post referente a mi domingo en el barrio de Ueno.
Continuemos.

Después de empaparme de naturaleza y espiritualidad, cambio mi rumbo hacia ambientes más materialistas y mundanos, me sumerjo en "la masa pegajosa" de uno de los mercadillos permanentes más famosos de Tokyo: Ameyoco.


Según la guía de yes-tokio : 
"El nombre viene de “ame” = dulces y se refiere a los puestos de venta de dulces y golosinas que florecieron durante la postguerra pero que en realidad eran tapaderas del floreciente mercado negro."
En la actualidad los dulces se han cambiado por pantalones vaqueros y zapatillas nike, pero estoy segura de que algo del antiguo propósito perdura...

En este mercado podemos encontrar de todo, y además de los puestos callejeros, principalmente de comida,también hay tiendas propiamente dichas, aunque muchas de ellas guardan en su interior el mismo carácter de los primeros, lo que viene siendo montones de ropa sin clasificar o productos de oferta.

En lo que a ropa se refiere, los japoneses tienen un gusto un tanto...como decirlo, especial. Desde luego la creatividad y la libertad de vestimenta están a la orden del día, ¿que quieres llevar una sudadera que saque la lengua?, ¡no hay problema!, aquí la puedes encontrar.

A veces siento que llamo la atención por ir vestida de forma demasiado ordinaria (¡en el buen sentido de la palabra!), o quizás sea mi cara de occidental, no sé...xD
Porque eso es otro tema, la proporción de occidentales es tan baja, que cuando nos cruzamos entre nosotros no podemos evitar mirarnos con curiosidad, como pensando: ¿Qué coño haces tu aquí, pobre "gaiyin" (extranjero)? ¿Cuál es la historia, tú que antaño acuchillabas chuletones, por la que terminaste sujetando dos palillos?

Esto es una realidad, tanto como que no podemos evitar ir llamando la atención por ahí, con nuestra torpe desenvoltura idiomática y mirándolo todo con cara de asombro como si recién hubiéramos aterrizado; y es que verdaderamente cada día en Tokyo es como adentrarse en territorio desconocido...

Para terminar, quisiera apuntar un dato cosmológico que he descubierto a raíz de una noticia publicada por la NASA hace un par de días.
En el universo se conserva un llamado Fondo Extragaláctico de Luz (Extragaláctic Background Light o EBL), el cual consiste en una especie de niebla formada por la luz (fotones) emitida por todas las estrellas que existen y han existido alguna vez en el universo. La noticia es que, gracias a la compleja relación que mantiene este "poso" de luz con los rayos gamma (para más información pinchad aquí), los científicos han calculado la formación de las primeras estrellas en hace alrededor de 400 millones de años.

Cuatrocientos millones de años después de haber  implosionado, de haber desaparecido, la luz de esas estrellas, de todas las estrellas, sigue ahí, viajando a través de este universo inconcluso en eterna expansión.... Para que luego digan que la ciencia es contraria a los ideales poéticos, ¿no creéis?

sábado, 27 de octubre de 2012

Qui Sapit

Jardín de nenúfares, Ueno.
Meses antes de llegar aquí, mis sueños se plagaron de ciudades inundadas. Gigantescas urbes submarinas por las cuales buceaba entre laberínticas calles e imponentes edificios henchidos de un silencio abisal donde el tiempo parecía haberse detenido a contemplar mis esfuerzos por avanzar a través de una naturaleza blanda y viscosa.
El subconsciente es más poderoso de lo que uno pueda imaginar.

De pequeña, estaba convencida de que la madurez era algo que se adquiría de forma repentina. No sé qué o quien me hizo pensar de esta manera, pero soñaba con el día en el que despertaría con el aplomo de un adulto, con la habilidad de mostrar la actitud correcta  en cada situación, con la seguridad del que sabe lo que quiere de la vida, con la certeza de estar haciendo bien las cosas...
No me preocupaba que pasara el tiempo y siguiera siendo la misma chica de ayer porque ese día llegaría. Se quiera o no, todo el mundo crece y se hace mayor; lo ineludible por definición, visto con mis aún más pequeños ojos de niña.

Pero hoy, aún sigo siendo la misma niña. Puede que puedan apreciarse cambios externos evidentes, pero eso es algo insignificante, la mentira de la biología. La voz que escucho dentro de mí sigue siendo la misma y la información que ésta posee no ha cambiado, si acaso olvidó ciertas cosas. Cosas importantes que a veces vuelven  bajo la forma de una intensa curiosidad por explorar las callejas del barrio; o bajo la forma de una sonrisa, que surge ante ese olor a tierra húmeda que queda tras la lluvia.

Soy consciente de que debo ocultar esta situación, eso sí. No está bien que alguien vaya por ahí comportándose como una niña cuando ya no le toca serlo. Sería algo del todo inapropiado. Una vergüenza.

Por eso he aprendido a disimular el temblor en los labios, a velar el fuego en la mirada, a frenar el río de palabras sin propósito que nace en mi cabeza y a emitir respuestas que cualquier oyente objetivo pudiera calificar de razonables o incluso de brillantes.
A comportarme como si comprendiera algo. Como si creyera en algún tipo de verdad. Como si supiera lo que me hago.

Quizá madurar consista en eso, en disimular bien, y  por consiguiente, en no decirlo.
O quizá no, y  mañana sea el día.
Qui sapit.




martes, 23 de octubre de 2012

Verde que te quiero verde

Con la trayectoria de las entradas precedentes, puede parecer que mi mundo son  los libros y  eso no es cierto (no es del todo cierto...XD). Por eso, esta vez os voy a contar mi escapada dominguera a Ueno, uno de los barrios más viejos de Tokyo y con más historia de esta ciudad.

La mala noticia es que no tengo ni idea de Historia Japonesa; está en mi lista de: "Cosas que quiero hacer en el futuro, ergo no en el presente, ergo si siguen aquí no las haré nunca".... Así que me limitaré a relatar mis impresiones y dejaré para vosotros la grata labor de buscar en Wikipedia, que lo sabéis hacer tan bien como yo o mejor. 
Otra mala noticia es que no tengo cámara, y voy haciendo fotos con el Ipad por la vida, y si a ello le sumamos mi pereza de tener que sacar tan aparatoso instrumento y mi nulidad visionando ángulos, planos, encuadres de Polansky y demás parafernalia... tenemos como resultado pocas fotos y nada artísticas.
Disculpenme por todo ello.

Museo Nacional de Tokyo y duelo de Ipads con señor japonés.
La primera parada es el parque de Ueno; éste es una gran mancha verde en el mapa y en él podemos encontrar varios de los museos más importantes de Japón, entre ellos: El Museo Nacional de Arte de Tokyo, el Museo Nacional de Arte Occidental o el Museo de Ciencias. 

Como hacía un día muy bueno, no me apetecía entrar en ninguno, y me quedé paseando por el parque , en el que además se encuentra uno de los zoo más antiguos de Tokyo, el cual es fácilmente reconocible por estar rodeado de familias, niños y "merchandising" de osos panda.

Este año además se celebra el "Tokyo Green 2012", algo así como un reconocimiento a las zonas verdes y las infraestructuras sostenibles de la ciudad, y una forma de inculcar en los tokiotas hábitos ecológicos. 

Por este motivo se están llevando a cabo diferentes "performances" en el parque, como un huerto urbano, o la decoración de coníferas:


Parecen personajes salidos del imaginario de Miyazaki.
En el parque también podemos encontrar algunos de los templos más famosos de Tokyo, como el de Tosho-gu, que desafortunadamente se encontraba en obras, así que me quedé sin foto....sin embargo también me resultaron muy interesantes las linternas de piedra que custodian el camino hacia el santuario, sobre todo me llamaron la atención las inscripciones en la piedra, en las que parecen estar representadas las fases de la luna:

La foto no puede ser más fea pero para que os hagáis una idea....
Otro de los templos que allí se pueden visitar es el de Gojo-Tenjinsha, el cual sorprende por la cantidad  de "toris" rojo que hay que atravesar para acceder a él. Los "tori" son esa especie de "puertas" de madera o piedra y su función es la de marcar la entrada a terreno sagrado.

En la primera foto se puede ver la entrada al templo, en la segunda el templo en sí. Una de las razones por las cuales me he propuesto aprender más historia y cultura japonesa es para  poder corregir esta ignorante visión de "pompones, farolillos y perros con babero" que actualmente tengo...¡realmente siento no poder profundizar más!


El segundo destino es el mercado de Ameyoco, pero como esta entrada se me ha alargado en tiempo y espacio, seguiré con ella en la próxima entrega. Y ahora, una servidora se va a dormir, que la rutina de madrugar es un hábito esquivo y cruel.

おやすみなさい!(buenas noches)

                                    

lunes, 22 de octubre de 2012

"De la brevedad de las cosas"



Una de las primeras cosas que hice nada más llegar a Tokyo fue buscar un medio para aprovisionarme de libros, y lo más difícil, libros que pudiera leer sin un diccionario como intermediario (no me gustan las citas con carabina ...) Por suerte para mí, descubrí el Instituto Cervantes de Tokyo, que cuenta con una biblioteca que, aunque no demasiado ámplia, me viene genial para mi propósito literario de este año: acercarme a la literatura japonesa.

Soy una completa ignorante en este campo, conozco lo que todo buen lector actual puede conocer de literatura japonesa sin tener ni idea de ella: Murakami, Oé, Mishima...y puede que alguna antología de haikus más mal que bien traducida al castellano.
Así que, dispuesta a comenzar con la tarea, cogí mi inmaculado y rojo carné de biblioteca y.... lo perdí. ¡Así se empiezan los grandes proyectos!

Justo después de hacer esta foto se me perdió....XD
Autoflagelándome mentalmente, vuelvo a sacarme el carné y vuelvo a la biblioteca, donde entablo una curiosa conversación con el señor bibliotecario,en la cual se confiesa pacense y amante de la literatura japonesa... Definitivamente, el mundo es una canica y a los extremeños nos encanta añorar la tierrina.

Pues bien, entre el cargamento de libros prestados, uno de los que más me ha llamado la atención es el titulado "Historias de la palma de la mano". El autor, Yasunari Kawabata (1899-1972), fue premio Nobel de Literatura en 1968 (ya ha llovido, es cierto...), y él mismo dice a propósito de estas historias: "Muchos  escritores, en su juventud, escriben poesía: yo en lugar de poesía, escribí los relatos que caben en la palma de una mano..."

Kawabata, siguiendo con el perjudicial hábito de muchos de los grandes escritores japoneses, se quitó la vida a la edad de 72 años.

Aparte del contenido de las historias, englobadas en el marco de la vanguardia literaria japonesa de la época o surgidas a raíz de la curiosidad experimentalista de Kawabata; lo que más me ha sorprendido es la extensión de los relatos.

Está claro que no era necesario tomarse de forma literal lo de "la palma de la mano", pero yo sinceramente esperaba "micro-microrrelatos". Así que, en mi afán por demostrarme a mí misma que un hombre tan serio como Kawabata (suicidarse es tomarse las cosas muy en serio...), no podía ser un mentiroso, busqué una edición japonesa.

Y en efecto, la edición japonesa es mucho más breve, no podría decir de todos los relatos que verdaderamente caben en la palma de una mano, pero hay una gran diferencia de tamaño que se ve a simple vista.
Esto se debe a que el japonés es un idioma tremendamente concentrado. Pero como ya me he pasado de tiempo en esta entrada, dejaremos el tema para otro día, que sé que no os interesa lo más mínimo y así os lo podéis saltar fácilmente...XD

¡Un saludo desde la ciudad de neones!

domingo, 14 de octubre de 2012

¿Por qué?

Ya desde antes de que me fuera de España, la gente que se iba enterando de mis planes, y desde que llegué aquí, la gente nueva que he ido conociendo.Todos, han hecho la pregunta estrella, el interrogante de rigor, la cuestión palpitante:


¿Por qué Japón?


Bien, esta es, a mi parecer, una pregunta nada simple, no apta para ser respondida rápidamente y de cualquier manera en la cola del cajero, en medio de un cruce de peatones, o en el corto trayecto que puede haber entre bar y bar.Es por eso que pido disculpas si alguna vez encajé respuestas como: "Porque me gusta la cultura asiática", "porque el idioma japonés me parece muy interesante" o "porque me gusta mucho el sushi"....

No es que no sean verdades. Son argumentos adaptados para ser emitidos, procesados, y validados en un corto espacio de tiempo. Tu saludas y preguntas, yo saludo y contesto; ambos  nos marchamos conformes y felices de nuestro eficiente intercambio lingüístico. ¿Por qué no deberíamos estarlo? es un acto de habla pleno que incluye significado, estructura y sentido...Pero no es tan simple. Nada es tan simple, siempre hay un "más".  Y ese "más" es la respuesta a los que no se quedaron conformes, ese más es lo siguiente:


     Siempre fui una niña un poco extraña, algo "metía pa' adentro". Me encantaban los libros, eran mi refugio, mi vía de escape de un mundo real que me aburría y en el cual no me sentía cómoda. Los estudios no eran un reto para mí, pero me costaba comprender las complejas reglas del mundo social (aún hoy me cuesta...). Con doce años había acabado con todas la existencias de la sección juvenil de la biblioteca municipal y hacía incursiones en la biblioteca familiar, donde encontré joyas literarias y libros que marcaron el resto de mi vida. También topé con algún libro, con el cual, impresionada, fui perdiendo la inocencia que aún conservaba...xD.
¡La fantasía es una droga dura! y yo era una auténtica yonki de la lectura. Todas esas historias estaban al alcance de mi mano, y yo las hacía mías, un mundo de posibilidades con el cual me sentía feliz. No necesitaba ese otro mundo que me rodeaba.

Por entonces, mis tíos, que años antes habían adoptado a una niña china, mi prima He Yué ( "regalo de la luna" ), se habían lanzado por segunda vez a la aventura de la adopción e iban a ir de nuevo a China, a buscar a la que sería mi prima Eva Hong Fu ("gran fortuna").
Otra de mis tías también se apuntó al viaje y mi familia decidió que yo también fuera. La excusa fue que yo podría ayudar con el inglés, pero teniendo en cuenta que se me daba tan mal como actualmente se me da, es imposible que esa fuera la razón...

Sea como fuere, durante esos quince días en China, se produjo la reacción que, pienso yo,  verdaderamente pretendían.

Me maravilló ese mundo tan distinto, me sobrecogió lo intenso que podía ser, el miedo y la fascinación de la mano, algo tan desconocido pero tan real...estaba ahí, delante de mis ojos, bajo mis propios pies.
Aprendí una lección muy importante, la verdadera razón de todo esto: Las historias, antes de ser creaciones impresas, son impresiones reales. No sólo se encuentran en  las páginas, están por todas partes, y a diario se muestran delante de nosotros, a todo color. Sólo hay que mirar.
Y más importante aún: entre todas ellas hay una que nos pertenece exclusivamente, una a la cual debemos toda nuestra energía, nuestra propia vida, nuestra propia historia.

Lo que vino después, fue una sucesión de circunstancias y elecciones. Empecé a estudiar chino, y después fui a la universidad. En principio mi intención era empezar con filología y después hacer lo que por entonces era el segundo ciclo en Estudios de Asia Oriental, y como la lengua principal era el japonés me pasé a estudiarlo para una vez dentro escoger el chino como segunda lengua.
Luego vino "Bolonia" y el segundo ciclo se convirtió en máster, y el chino desapareció, y tuve que seguir con mi carrera y, ya que estaba, seguí también con el japonés. Y luego decidí echar la solicitud para una beca de intercambio que estaba segura no me darían.
Pero no fue así.

Esta es la respuesta larga, ¿ alguna pregunta?....jejeje, sé que queréis fotos, y curiosidades, y anécdotas graciosas, pero creo que era necesario.¡Todo vendrá!.
Un saludo,




Carmen


sábado, 13 de octubre de 2012

El Salto


Finalmente me he decidido, aquí estoy e intentaré hacerlo lo mejor que pueda.

Como no tengo mucho tiempo no sé la frecuencia con la que podré actualizar esto, pero en cualquier caso espero os guste.
Y sobre todo, espero que esto sea una herramienta para mantener limpios de maleza aquellos caminos que me unen a toda esa gente tan importante para mí, pero tan lejos en estos momentos.
A mi familia, a mi otra familia, sea donde sea, siempre seréis compañeros de viaje.

Para vosotros, este blog.


Carmen