jueves, 22 de noviembre de 2012

Insomnio

Atardecer  colgando la ropa


Siempre empieza a la misma hora.
El día es una caída libre por  el estrecho canal de los pasos repetidos. Algunos instantes baja la velocidad y eres consciente del intenso frío, de la hoja rojiza que se fragmenta y posa a un mismo tiempo, de esa pequeña punzada de vida en el costado izquierdo. No durará demasiado, un leve escalofrío, y otra vez a contemplar la pesada rueda girando veloz, y tú encima, pedaleando como si fuera la vida en ello. Y la dura verdad es que sí va. Pero eso lo sabías, claro. Es lo primero que se molestan en explicarte cuando quizá debería ser lo último, o directamente no deberían hacerlo porque no tienen todas las respuestas y las explicaciones parciales acaban siendo imparciales y mentirosas. Sólo logran estrechar más el camino.

Mientras, el cielo va preparando su decorado. Del amarillo al naranja y del naranja al rojo, rosa, púrpura, magenta. Como un pincel ebrio de colores.
Y dentro de las cajas humanas se van encendiendo las luces, las teles, los microondas para saborear el fruto de sus esfuerzos. Los pocos que aún conservan algo de cordura, huyen a esconderla dentro de oscuros izakayas con olor a madera y licor de arroz, donde nadie busca lo ajeno nunca. Rincones enterrados bajo capas y capas de empresas productivas y eficientes despachos de personas de sonrisa única.

La ciudad está orgullosa de sí misma.

Día tras día contempla su ejército de hormigas; nunca se cansará de hacerlo. Pero yo sí, y busco mi propia casa de muñecas. Aquí se encuentra la diferencia. No somos como vosotros, no disfrutamos de ese punto y final diario. Con suerte la noche nos brinda un punto y coma efímero.

Se apagan las luces, y las voces, pero no  puedes dejar de tirar de esta cuerda que arrastra palabras porque entonces no quedaría nada, y la nada es un concepto inquietante lleno de espacios vacíos. No se puede evitar, es como si te fueras reduciendo, condensando más y más y más, hasta implosionar en esto que algunos llaman literatura, y yo cansancio.
Esta noche, el tiempo es oblicuo e incalculable. Por eso todo empieza a la misma hora, porque aún sigue siendo la misma hora. Siempre.

martes, 20 de noviembre de 2012

Los 100 días

No os dejéis engañar por el título del blog, es sólo para despistar, en realidad estoy conociendo más de la cultura china que de la japonesa.

Como algunos sabréis (y otros no), soy casi la única occidental que asiste a las clases de japonés de mi universidad. Lo que me convierte en "casi", es un chico suizo, alto y rubio que todavía desentona más que yo...el resto de alumnos son en su mayoría chinos, pero también hay coreanos, taiwaneses y filipinos.
Los estudiantes chinos son gente muy amigable, no en vano alguien me dijo una vez que eran los que tienen el carácter más "latino" de entre los orientales. En clase están continuamente gastando bromas e incluso insultándose o "pegándose" entre ellos (algo poco usual entre los alumnos japoneses,  mucho más introvertidos.)

Hoy, me han hablado sobre una tradición de su país: La celebración de los 100 días.
Cuando un bebé cumple 100 días de vida, la familia celebra una fiesta con un gran banquete (lo de la comida es algo universal, cualquier excusa es buena para mover la mandíbula).
Después, se lleva a cabo un curioso ritual, que consiste en poner frente al bebé diversos objetos, que normalmente son: un libro, dinero, un lápiz y un muñeco.
Entonces toda la familia aguarda expectante a que el inocente centro de atención intente agarrar, se aproxime o de algún modo demuestre interés por alguno de estos objetos, ya que cada uno de ellos simbolizará sus aspiraciones futuras.
Así, si un niño se decanta por el libro es probable que se dedique a la enseñanza o al estudio; si elige el dinero puede que se interese por la economía, las finanzas, o logre amasar fortuna. Si decide prestar atención al lápiz, entonces llegará a ser un gran escritor, o quizá pintor. 
-¿Y si escoge el muñeco?- Les pregunté yo, pensando que entre todas las opciones parecía la más lógica, aunque quizás la menos deseable por los padres, que siempre esperan para sus hijos grandes cosas.
"Si escoge el muñeco, significa que tendrá una existencia feliz, que disfrutará de su vida paso a paso".
Mis elecciones.

lunes, 19 de noviembre de 2012

Al fondo a la izquierda.

Hoy voy a hablaros sobre un artículo que leí  hace un par de semanas y que me pareció muy interesante.
El artículo decía que Japón , a diferencia de los países europeos y sus vecinos asiáticos, es un país de izquierdas, ¡pero no me refiero al plano político!, sino a otro campo igual de capcioso en ocasiones: el de las creencias. (Ya sea religión, superstición o sabiduría popular...)
El ser humano, en su afán de dotar de orden y sentido la realidad caótica (aunque sistemática) en la cual le ha tocado desenvolverse, da mucha importancia a las direcciones. Necesitamos crear un mapa del mundo, definir lo que nos rodea, y así poder ubicarnos a nosotros mismos en algún punto. El ego siempre está detrás, prueba de ello:

Mapa del mundo europeo
Mapa del mundo japonés
Con las creencias, que al fin y al cabo son nuestro "mundo" interior, pasa exactamente lo mismo.  En la religión tradicional japonesa, el Shinto , se cree que la izquierda es la dirección sagrada. Ésta simboliza los "kami" (dioses, espíritus, entidades superiores...), la divina rerum, al contrario que la derecha, que denota los asuntos mundanos.
Esto tiene su importancia. Por ejemplo, al lanzar una plegaría en un templo shintoista hay que realizar un pequeño ritual que consiste en:
  1. Lanzar una moneda.
  2. Hacer dos reverencias.
  3. Dar dos palmadas.
  4. Plegaria/deseo.
  5. Reverencia.
Se supone que las palmadas, al juntar ambas manos (derecha e izquierda), simbolizan la conexión entre hombres y dioses. Lo del número dos no tengo ni idea, quizá sea por si andan duros de oído.

También se puede ver la importancia de la izquierda a la hora de doblar los sobres con dinero que se suelen regalar por diversos motivos (nacimientos, graduación, bodas, etc.), también al entregarlos, o a la hora de doblar el kimono. 
Pero la cosa no acaba aquí, ya que en el Japón actual conviven de forma ecléctica shintoismo, budismo y cristianismo; y  en el budismo (también cristianismo), la polarización sagrado-humano se realiza de forma contraria. 
El artículo terminaba con la moraleja de que Japón es un pueblo afortunado, porque para ellos, ambas direcciones son las correctas, las sagradas. (También se podría dar la vuelta a la tortilla, pero gustan más los mensajes positivos...xD).
Ahora lo que yo me pregunto es ¿serán considerados los zurdos personas con suerte?, ¿tendrá esto algo que ver con que se conduzca por la izquierda? ¿ Y lo del país del Sol naciente? ¿Si me levanto con el pie izquierdo tendré un día cojonudo? El mundo es una incógnita ambidiestra...

sábado, 3 de noviembre de 2012

Ameyoco

Para ir cerrando historias, hoy prosigo con el post referente a mi domingo en el barrio de Ueno.
Continuemos.

Después de empaparme de naturaleza y espiritualidad, cambio mi rumbo hacia ambientes más materialistas y mundanos, me sumerjo en "la masa pegajosa" de uno de los mercadillos permanentes más famosos de Tokyo: Ameyoco.


Según la guía de yes-tokio : 
"El nombre viene de “ame” = dulces y se refiere a los puestos de venta de dulces y golosinas que florecieron durante la postguerra pero que en realidad eran tapaderas del floreciente mercado negro."
En la actualidad los dulces se han cambiado por pantalones vaqueros y zapatillas nike, pero estoy segura de que algo del antiguo propósito perdura...

En este mercado podemos encontrar de todo, y además de los puestos callejeros, principalmente de comida,también hay tiendas propiamente dichas, aunque muchas de ellas guardan en su interior el mismo carácter de los primeros, lo que viene siendo montones de ropa sin clasificar o productos de oferta.

En lo que a ropa se refiere, los japoneses tienen un gusto un tanto...como decirlo, especial. Desde luego la creatividad y la libertad de vestimenta están a la orden del día, ¿que quieres llevar una sudadera que saque la lengua?, ¡no hay problema!, aquí la puedes encontrar.

A veces siento que llamo la atención por ir vestida de forma demasiado ordinaria (¡en el buen sentido de la palabra!), o quizás sea mi cara de occidental, no sé...xD
Porque eso es otro tema, la proporción de occidentales es tan baja, que cuando nos cruzamos entre nosotros no podemos evitar mirarnos con curiosidad, como pensando: ¿Qué coño haces tu aquí, pobre "gaiyin" (extranjero)? ¿Cuál es la historia, tú que antaño acuchillabas chuletones, por la que terminaste sujetando dos palillos?

Esto es una realidad, tanto como que no podemos evitar ir llamando la atención por ahí, con nuestra torpe desenvoltura idiomática y mirándolo todo con cara de asombro como si recién hubiéramos aterrizado; y es que verdaderamente cada día en Tokyo es como adentrarse en territorio desconocido...

Para terminar, quisiera apuntar un dato cosmológico que he descubierto a raíz de una noticia publicada por la NASA hace un par de días.
En el universo se conserva un llamado Fondo Extragaláctico de Luz (Extragaláctic Background Light o EBL), el cual consiste en una especie de niebla formada por la luz (fotones) emitida por todas las estrellas que existen y han existido alguna vez en el universo. La noticia es que, gracias a la compleja relación que mantiene este "poso" de luz con los rayos gamma (para más información pinchad aquí), los científicos han calculado la formación de las primeras estrellas en hace alrededor de 400 millones de años.

Cuatrocientos millones de años después de haber  implosionado, de haber desaparecido, la luz de esas estrellas, de todas las estrellas, sigue ahí, viajando a través de este universo inconcluso en eterna expansión.... Para que luego digan que la ciencia es contraria a los ideales poéticos, ¿no creéis?