jueves, 16 de octubre de 2014

Rainy words/ Palabras de lluvia

If I wonder which is the material we are made of,
I will say that our souls are water.

The time dries and wrinkles us up,
stranded on the shores of the possibility.

Love: humidity and waves,
also can sweep us along the seabed.

Children steps on the rain puddles,
looking for the deep one that return them to the sea.

But the sky is just dripping mirrors,
and this is just one more dark day
over my head.

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Si imagino el material del que estamos hechos,
diré que nuestras almas son de agua.

El tiempo nos seca y arruga,
varados en las orillas de la posibilidad,

Amor: humedad y oleaje,
también puede llevarnos al fondo del océano.

Los niños pisan los charcos de lluvia,
buscando ese profundo que los devuelva al mar.

Pero del cielo solo gotean espejos,
y solo es otro oscuro día sobre mi cabeza.







domingo, 5 de octubre de 2014

Recuerdos


A los 5 años tenía un pequeño bolso de juguete, de plástico rosa fosforito.
Lo llevaba a la guardería e incluso me echaba la siesta con él, fijaciones infantiles de temporada.
Una tarde, en el vaivén del sueño, el bolso se me debió enrollar en el cuello y solo recuerdo el despertar angustioso, sin aire, sintiendo que me ahogaba en ese plástico rosa.
Ese día aprendí que una no debe aferrarse a las cosas, especialmente en la cama.

A los 12 me empezaron a crujir los huesos. Se supone que solo era producto del "estirón" típico de la pubertad, algo pasajero. Escuchaba mi cadera al caminar, el sonido de la rodilla y el tobillo dando el paso, el cuello girando para mirar hacia atrás.
Descubrí que en el ser humano no hay nada simple, que es complejo, profundo y ruidoso su interior.
Y desde entonces nunca paré de estirarme.

A los 14 volví a interesarme por "eso" que me rodeaba. Hice algunas amistades, algún viaje, humanas interacciones. Me dí cuenta de que para las personas el numero es algo importante. La transparencia de la masa, la seguridad del grupo, la soledad del individuo.

Ahora, a los 25, pienso que los recuerdos son los que nos hacen ser como somos.
Los míos, no me dejan sumar nada más, aferrarme al crujido de una lata de stella artois, caer en la seducción del cambio.